Frente de la escuela pública donde los directivos atrasan los relojes.
Frente de la escuela pública donde los directivos atrasan los relojes.

Autoridades de la Escuela Juan Enrique Pestalozzi de Rosario sancionaron a dos cursos –cuyos alumnos protagonizaron una riña– con una penitencia inusual: un mes sin recreo. Autoritaria reacción de directivos ante la consulta de este medio.

El caso trascendió en las redes sociales a partir de la denuncia de personas ajenas a la escuela Pestalozzi que tomaron conocimiento del castigo a los púberes. Ante la consulta de Redacción Rosario, los denunciantes cuestionaron fuertemente la medida tomada por la institución, calificándola como “abuso de autoridad”, e incluso interpretando que las autoridades incurrieron en “incumplimiento de deberes de funcionario”, “tormento psicológico”, y “violencia institucional”.

Cuando este medio tomó contacto con la vicedirectora del establecimiento, ésta se negó a dar explicaciones sobre su responsabilidad respecto a la medida adoptada: “Yo no estoy al tanto de cómo es el caso, pero antes habría que ver cuál fue la gravedad del hecho antes de cuestionar la sanción”, se limitó a declarar Gabriela Furia, una de las vicedirectoras del turno tarde de la Pestalozzi, abonando el tan difundido axioma que reza “algo habrán hecho”.

Algo más tarde, la vicedirectora a cargo de los cursos superiores, María del Carmen Pareda, se mostró reticente a brindar información, eludiendo por completo su responsabilidad como funcionaria de una institución pública, con argumentos insólitos: “Sólo voy a dar explicaciones a los padres, que son los únicos interesados”. Luego de intimidar a la cronista de este medio a fin de que haga pública la fuente a partir de la cual trascendió la información, Pareda reveló que la medida fue repentinamente levantada, y que las autoridades de la escuela “ya habían hablado con los alumnos”.

Hasta donde pudo indagar este diario, las autoridades del Ministerio de Educación de la Provincia recién tomaron conocimiento de la situación una vez que ya había sido adoptada la medida disciplinaria por parte de los directivos de la escuela. Sin embargo, las fuentes consultadas señalaron que una vez conocida la sanción, la cartera educativa no intervino en absoluto.

Beatriz López, editora periodística y militante de organismos defensores de los derechos humanos, fue quien hizo trascender la situación de los alumnos del séptimo grado de la escuela Pestalozzi, a quienes se castigó con una penitencia que implicaba “no salir a ningún recreo durante un mes por haber protagonizado una riña”, y que el riguroso castigo se extendía hasta fines de mayo.

Según López, “la sanción disciplinaria aplicada en estos casos, tratándose de chicos que son seres humanos, debería estar orientada a ponerlos a reflexionar sobre la propia experiencia, el mejor modo de aprender a resolver los conflictos entre personas. Poner a pensar a los chicos sobre las miles de consecuencias que se derivan de un hecho de violencia, a partir de la responsabilidad. Pero, en este caso, la violencia institucional naturalizada obturó esta posibilidad”. Y agregó: “El ejercicio del poder en este sentido, dentro de la escuela, es lo mas parecido a un sistema carcelario”.

Informe: Eugenia Arpesella | Foto: Nando G
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