
Anonymous, una reconocida organización de ciberactivistas que defienden la libre circulación de información en Internet, respondió la detención de algunos de sus presuntos miembros saboteando este lunes diversos sitios web gubernamentales.
Este martes, Anonymous coordinó ataques cibernéticos que dieron con el cometido de bajar los sitios del gobierno turco, bilisimsuclari.iem.gov.tr y adalet.gov.tr a modo de represalia a la detención de 32 presuntos militantes de esa organización en Turquía.
Este tipo de acciones ocurre cotidianamente en los últimos tiempos. Son ataques político-culturales, que suelen afectar a gobiernos y grandes empresas involucrados en alguna acción que el colectivo repudia. Algunos ataques tienen más prensa que otros y no en todos los países tienen el mismo tipo de pena. En la Argentina este tipo de actos ni siquiera está contemplado en el Código Penal.
El concepto de denegación distribuida de servicio (DDOS) consiste en que muchas computadoras accedan al mismo tiempo a una misma dirección, bloqueando el acceso al usurio común. Esta metodología de protesta se emplea cada vez que un activista de Anonymous es arrestado o se vulnera algún derecho a la libre información.
Una masa de militantes vuelve a la carga contra “el sistema” y da de baja algún sitio clave involucrado en las detenciones o en las acciones de hostigamiento.
Los militantes de Anonymous tomaron el concepto de vengador anónimo del comic V de Vendetta, que funciona como una crítica a la sociedad de control. Esconderse en el anonimato para liberarse de los controles es la disyuntiva que plantean. El daño real que puedan lograr los militantes de Anonymous es mucho menor que el simbólico, lo que prevalece es la idea de que la información debe circular libremente.
Este colectivo que apoya el “libre flujo de la información” es un organismo espontáneo en el cual cualquiera que tenga una conexión a internet veloz y un software libre llamado LOIC puede sumarse.
Aunque los hacktivistas más respetados de Anonymous saben enmascarar sus direcciones de Internet a través de redes privadas virtuales o proxies, la mayoría de los participantes no son especialistas en seguridad informática.
