Unas cien mil personas marcharon este jueves por el centro de Santiago, en una movilización histórica por su nivel de convocatoria, para demandar al gobierno del presidente Sebastián Piñera una profunda reforma educativa.
De acuerdo con los organizadores de la protesta, más de 100 mil manifestantes marcharon por la Alameda Bernardo O`Higgins, aunque la militarizada policía de Carabineros estimó en 80 mil el número de personas que participó en la movilización.
La marcha, que tuvo como consigna central el fin al lucro en las instituciones educativas, fue calificada por los medios locales como la más grande de la historia política del país tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
En la columna participaron miles de estudiantes, profesores y trabajadores del sector educación, que coparon la principal arteria del centro de la capital, pasando frente al costado sur del presidencial Palacio de La Moneda.
Aunque la manifestación se desarrolló de manera pacífica, al término de la misma un grupo de jóvenes con sus caras cubiertas provocó incidentes, enfrentándose con piedras y bombas molotov a efectivos de Carabineros.
La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, dijo que la movilización, que partió con la demanda de fin al lucro en la educación y por un mayor aporte y responsabilidad del Estado, maduró hacia un “movimiento político”.
“Estamos peleando para tener una mejor educación y pensamos en el desarrollo del país”, señaló la líder estudiantil, agregando que “cuando uno no defiende los intereses particulares, sino los de las grandes mayorías, es una apuesta política”.
En la marcha también participó un grupo de 40 alcaldes, diputados y dirigentes políticos de oposición y líderes sindicales del gremio de la Salud, así como empleados públicos, académicos y trabajadores de la educación.
“La lucha no está de vacaciones”, rezaba un cartel portado por un joven manifestante; “Yo también quiero estudiar, pero soy pobre”, decía otro; “El sueño de Allende aún es posible”, sostenía un tercero; “Educación gratuita ya”, coincidían muchos.
La jornada de protestas de este día estuvo encabezada por la Confederación de Estudiantes de Chile y el Colegio de Profesores y se adhirieron a ella la Central Unitaria de Trabajadores, fuerzas de la izquierda chilena, parlamentarios de la oposición y grupos de derechos humanos.
Tras concluir la movilización, una veintena de parlamentarios opositores pidió la renuncia del ministro de Educación, Joaquín Lavín, por empeñarse en desconocer la magnitud de la crisis en que se encuentra la educación pública y el sistema de educación superior.
Mientras transcurría la manifestación en Santiago, se desarrollaban paralelamente expresiones similares de descontento social en las ciudades de Iquique, Arica, Antofagasta, Valparaíso, La Serena, Concepción y Valdivia, entre otras.
Fuente: Prensa Latina, El Financiero
