Según Camogli, el Santo de la Espada era misionero y no correntino.
Según Camogli, el Santo de la Espada era misionero y no correntino.

En Nueva historia del cruce de los Andes el historiador Pablo Camogli retrata a un San Martín pragmático, un político revolucionario y el organizador de "una de las hazañas militares de la historia de la humanidad" y desmonta la figura lustrosa.

"Soy de Misiones, como San Martín", se presenta derribando el primer mito, ese que el Libertador era oriundo de Corrientes. Este joven historiador, fanático desde su niñez de la vida de San Martín y que ahora juega con su hijo a las batallas, estudió en la Universidad Nacional de Cuyo, tierra en la que se expande su propia obra.

Un viaje en auto frustrado con la intención de cruzar los Andes por su cuenta funcionó como disparador para investigar esta nueva historia que deconstruye la mitología heroica de San Martín y lo pone en el contexto de su época como "el conductor de un colectivo social que, desde la nada, creó el mayor y más eficiente ejército de nuestra historia", escribe.

"Con la convicción de la revolución San Martín -que nunca se autoproclamó Libertador- tenía muy claro que su objetivo era conseguir la liberación de América y que todos los esfuerzos eran en pos de eso".

Bartolomé Mitre en su historia definió a San Martín como "Hermes Trismegisto" o un "dios realizador de todo", Camogli levantó el guante mitrista y, desde un nuevo enfoque, se adentró en el marco que precedió al cruce.

"Muchos mostraron a San Martín como si con una varita mágica fuera haciendo cañones, armas y uniformes, también apareció una mirada netamente militar, pero no incorporaron el contexto de la sociedad cuyana, los sectores populares y las elites", explica el autor.

Esta nueva historia se inicia con la reconstrucción del entramado social, político y económico de Cuyo, "una sociedad tradicional y conservadora donde cinco familias tenían el control de todo y la aparición de una figura externa generó conflictos".

Con el objetivo de desenredar los conflictos de la historia, durante dos años, Camogli revisó más de mil documentos para poner en evidencia la movilización de miles de personas y recursos en los planes sanmartinianos, las transformaciones que trajo aparejadas y las políticas que se aplicaron en torno a la liberación de América.

En la correspondencia entre San Martín y su amigo en Buenos Aires, Tomás Guido, éste último calificaba su plan libertario como "sargentón".

Camogli dice: "era un revolucionario que tenía muy claro cuáles eran las medidas que había que tomar en cuanto a la integración social de indios y esclavos".

El surgimiento del Ejército de los Andes "se entiende por el posicionamiento político de San Martín, quien fue contra la propiedad privada, quiso que los esclavos compartieran los mismos regimientos que los blancos, y propuso en 1815 la liberación total de la esclavitud", resalta Camogli sobre este "San Martín, hombre político" que Mitre en su historia "vació de contenido".

Este cruce también puso en funcionamiento un "modelo productivo" que protegió los intereses locales.

"San Martín hizo negocios con Buenos Aires para que se pagaran gravámenes a los productos que se exportaban, con la idea de favorecer medidas proteccionistas y tener soluciones sociales y económicas con el pleno empleo y el autoabastecimiento", destaca el historiador.

La gesta, que movilizó a 4 mil soldados y a 1.500 milicianos entre el 15 y el 18 de enero y el 10 de febrero de 1817 y que concluyó exitosamente con la batalla de Chacabuco, "también encierra mitos profundamente arraigados en el imaginario nacional".

Las damas mendocinas no se desprendieron tan fácilmente de sus joyas como cuentan los frisos del Cerro de la Gloria. "En términos numéricos esas donaciones no alcanzaron ni para comprar un esclavo", asegura el historiador.

En el libro, editado por Aguilar, se analiza "hasta dónde ese aporte fue generoso y hasta dónde fue forzado", y en ese contexto el historiador investigó a través de las cartas y notas del Cabildo las tensiones y conflictos que suscitaron algunos pedidos.

"Lo que se ordena se tiene que hacer `tuerto o derecho` sin contemplaciones dijo San Martín. Después aparecen las negociaciones con la clase terrateniente, como la entrega de tierras públicas", apunta.

Entre "los mitos desacralizados" por medio de la investigación, está la fabricación de cañones ("no hay un sólo documento que diga que Fray Luis Beltrán fabricó cañones en Cuyo") o la falta de tela para la bandera argentina, "no es que no había tela, no iban a pelear con una insignia nacional junto al ejército chileno".

El cruce -que según Camogli tuvo varios planes similares anteriores- se dio también "gracias a otras figuras clave como el auditor de guerra Bernardo Vera y Pintado, el cartógrafo y estratega José Antonio Álvarez Condarco y el jefe del Parque de Artillería, Beltrán, que tuvo a su mando el traslado de cañones a través del cordón montañoso".

La historia responde a preguntas desde el presente para revisitar con distintos enfoques al pasado.

"Hoy estamos viendo que América avanza en ese sueño de la Patria Grande que se consolida y los pueblos empezamos a reconocernos como un mismo colectivo", opina.

Para él, este cruce "fue la máxima epopeya militar, política y social, y es el espejo en el que deberíamos mirarnos para pensar cómo hacer una Argentina con inclusión para todos. Allí vamos a encontrar lo mejor de nuestra historia", concluye.

Fuente: Télam

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