
El artista porteño Nicolás Uriburu, que en 1968 sorprendió al mundo tras teñir de verde las aguas del Gran Canal de Venecia, fue invitado a la mega muestra por el 20 aniversario del Museo alemán de Weserburg, y coloreará un río de Bremen.
En la exposición se verán obras de artistas como Jacques Pollock -que inspiró a generaciones con el Action Painting-, Andy Warhol, Morris Louis, Helen Frankenthaler y otros.
A 20 años de su inauguración, el museo prepara esta muestra que yuxtapone dos propuestas artísticas: el color como un medio de expresión artística en términos de la modernidad y otra perspectiva más conceptual, que apunta a un tratamiento experimental.
A pesar de las diferencias entre los artistas que se presentan hay un rasgo en común: el manejo consciente del color, que como material, medio y portador de significado se convierte en tema.
Se verán obras de los más importantes representantes del expresionismo abstracto y de la pintura del campo de color comparadas con la producción de artistas más jóvenes.
“Responsables del Museo de Weserburg se conectaron conmigo a través de mi página en la web al enterarse que fui un pionero en coloración de aguas. Habían invitado a otro artista cuya obra se remonta a 2001 y no a 1968 cuando pinté de verde las aguas del Gran Canal de Venecia. Ahora el desafío es pintar el río que rodea el museo”, cuenta Uriburu en una entrevista con Télam.
En el espacio cálido y abierto de su taller que alberga una de las colecciones más importantes sobre los pueblos originarios de América (Fundación García Uriburu), el artista rememora ese momento en que decidió colorear el gran Canal en el marco de una Bienal -la de 1968- precedida de incidentes en plena época de efervescencia estudiantil.
Para entonces ya había encontrado un producto no contaminante, un sodio fluorescente que venía en tres colores. El verde era el apropiado para colorear tres kilómetros de agua de una profundidad de tres metros y seguir el horario de las mareas gracias a la ayuda de un gondolero.
“Durante las ocho horas de la pleamar, Venecia se vio pintada y fluorescente de la cabeza a los pies (…) Los pasajeros de los vaporetti y de las góndolas viajaron en el verde. Todo el mundo habla de eso”, recuerda el crítico Pierre Restany de aquel 19 de junio, una experiencia que se repitió en distintos lugares hasta culminar en Tokio en 1982.
“Lo de Weserburg es más parcial porque les interesa el método, mientras que en aquella intervención en Venecia, el método estaba al servicio de un objetivo que era instalar una suerte de conciencia ecológica. En este caso, lo que prevalece es el color como medio”.
“Sin embargo, significa una puesta en valor de mi obra, que sigue teniendo vigencia, incluso urgencia ya que el tema ecológico requiere una atención de la que no había conciencia cuarenta años atrás”, considera el artista.
“Mi participación -cuenta Uriburu- es central porque el 9 de septiembre voy a colorear el río que rodea el museo, una intervención muy difícil porque los ríos corren, serán unos diez minutos, el tiempo que el mar lejano en su incursión a través del río permitirá observar el nuevo color”.
Uriburu mandó una inmensa fotografía de la intervención en Venecia y un coleccionista alemán dio al museo dos obras suyas para ser exhibidas durante la muestra que reunirá pinturas sobre la temática del color de prestigiosos artistas.
¿Esa coloración primera marcó una impronta en tu obra? “Es el eje de toda mi carrera, la ecología no fue algo premeditado, surgió naturalmente al buscar un color que no molestara el agua, me fui metiendo sin darme cuenta en todo el tema de la contaminación”.
Según Restany, apunta Uriburu, “yo me manejo en distintos campos interesantes y paralelos: desde una carta a los lectores a una intervención en el agua o una plantación de árboles. El hilo conductor es el color verde: la ecología”.
El carácter efímero de esas obras, con una simbología tan fuerte atraviesa los años sin ser lastimada por el tiempo. Y sigue siendo arte. La revolucionaria idea de colorear las aguas, de salirse de las salas cerradas fue un proceso gradual que Uriburu recorrió hasta encontrarse fuera del museo.
“No estaba pintando un cuadro chiquito con un paisaje sino que me fui al paisaje, a la verdadera escala y eso me trajo una libertad muy grande y el público -sobre todo en Venecia, donde toda la gente anda arriba del agua- participó de la coloración en el momento que se realizaba. Y esto toma sentido a lo largo del tiempo, unido a la ecología y al deseo de que todos participen”.
“Es un arte social -define-, lo otro es para pocos, para el que va adentro de una galería. En ese momento haber coloreado tres kilómetros fue la obra más importante porque Christo (artista estadounidense de origen búlgaro, cuyo nombre completo es Christo Javacheff. Sus envolturas son algunos de los ejemplos más extremos del arte conceptual moderno) en el 69 envolvió en plásticos tres kilómetros de la costa de Australia. Y le llevó un año”.
La muestra en Bremen que examinará fenómenos que influyeron en el arte del siglo XX y XXI y se extenderá hasta el 29 de enero de 2012 contará también con la participación de Katharina Grosse, Kart Horst Hodicke, Peter Zimmermann, Splitt Rainer, Sam Francis, Benglis Lynda, Larry Poons, Tony Tasset y Patty Chang.
Fuentes: Télam
