
Revelaron que un equipo de científicos estadounidenses mató a 83 personas en Guatemala tras realizar experimentos ilegales con sus cuerpos en 1940. El informe de la comisión investigadora de Washington devela la magnitud de aquel acto considerado como genocidio.
Un informe de la comisión investigadora realizado este lunes en Washington cifra en 83 los ciudadanos guatematecos muertos de casi cinco mil personas utilizadas como conejillos de Indias por científicos yanquis entre 1946 y 1948.
Reos, deficientes mentales y prostitutas estuvieron entre las 1300 personas a las que les inocularon gonorrea y sífilis con el objetivo de verificar los efectos de la penicilina sobre esas enfermedades de transmisión sexual.
El hecho causó honda conmoción en Guatemala al conocerse en noviembre pasado, ocasión en que el presidente Alvaro Colom lo criticó de manera enfática al punto de calificarlo como un acto genocida contra su pueblo.
Según el vicepresidente Rafael Espada, quien encabeza las pesquisas por la parte guatemalteca, pudieron localizar en territorio occidental a cinco personas aún vivas entre las que fueron inoculadas con esos males.
Los mismos –cuyas edades oscilan entre 80 y 85 años– serán trasladados a esta capital junto con familiares para realizarles los estudios correspondientes y determinar la gravedad de la infección, anunció Espada.
Científicos de la Universidad estadounidense de Pensilvania trabajan en esos casos, los cuales serán documentados y reportados al mandatario norteamericano, Barack Obama, de acuerdo con lo informado por el funcionario guatemalteco.
Por su parte, la comisión formada en este país entregará su veredicto final en octubre próximo, aunque ya el borrador está en manos de Colom.
De quienes fueron expuestos o inoculados con una enfermedad venérea menos de setecientos recibieron alguna forma de tratamiento, de acuerdo con conclusiones preliminares de la comisión norteamericana encargada de la investigación. La jefa de ese grupo, Amy Gutmann, calificó aquel acto como un "episodio claramente inmoral" y de una "injusticia histórica", señaló la prensa guatemalteca.
Fuente: Prensa Latina
