
La cantante, pianista y compositora argentina Liliana Felipe, que tocó el fin de semana en Rosario, confesó que vive “una suerte de segundo exilio” a raíz de la situación política y social que atraviesa el país azteca, donde reside desde hace 30 años.
Felipe, una pianista cordobesa con una carrera original y fecunda en el exterior, volvió a la Argentina para ofrecer un espectáculo titulado Tangos de Discépolo, que presentará el jueves en Córdoba; y el sábado y domingo en Buenos Aires.
"Estoy viviendo una suerte de segundo exilio. México es una tumba, un horror, un sitio desquiciado donde reina la impunidad y donde hay 50 asesinatos por día. Al lado de eso, la Argentina representa un oasis", expresó la pianista en diálogo con Télam.
Felipe se exilió durante la dictadura cívico-militar 1976-1983, período en el que desaparecieron su hermana Ester y su cuñado, Luis Mónaco.
Además de su obra musical, la figura de la pianista se ha destacado por su compromiso con las luchas sociales y los derechos humanos. Con su pareja, la actriz Jesusa Rodríguez, fundó en 1990 el Teatro Bar El Hábito y el restaurante Teatro de La Capilla, dos espacios de cultura independiente.
"Es el contexto actual siento que puedo venir a la Argentina y sentirme protegida. Percibo la emoción de tener otra oportunidad con el país", afirmó.
Felipe enfatizó que, en ese punto, el contraste entre México y la Argentina es "absoluto" porque en su país de residencia "es un milagro el hecho de estar vivo".
"No sé si acá en la Argentina cuentan con toda la información de lo que allá sucede porque los medios de expresión en México, a su modo, están clausurados. Pero está claro que lo que se vive no es una democracia", aseguró.
De todos modos, Felipe explicó que "por el momento" no se replantea abandonar México, aunque sí intensificar su presencia en la Argentina.
Bajo esa situación, Felipe presentará en Córdoba y Buenos Aires (el domingo pasado se presentó en Rosario) un espectáculo dedicado a la obra de Enrique Santos Discépolo, a 60 años de la muerte del poeta y compositor.
La pianista aseguró que si bien tiene una relación con el tango que se proyecta desde antiguo, Discépolo "es un descubrimiento reciente".
"Me sorprendidó el poder de su obra, porque es muy rara ya que al mismo tiempo tiene el componente del humor, lo trágico, lo fatalista, lo esperanzador. Por eso me conmueve tanto", dijo.
– Por un lado afirmás que a Discépolo lo descubriste recientemente, pero ya habías grabado temas de él como Yira Yira o Esta noche me emborracho (en Tangachos, 2005), ¿Cuál es la nueva dimensión de la obra que encontraste ahora?.
– Es verdad que había grabado, pero abordar toda una obra en conjunto es otra cosa.
Discépolo es un hombre que tomó una postura política y que, además, fue muy efectivo en el mundo de la canción. Y todo eso condensado en dos o tres minutos del formato sin que nada de eso se pierda es todo un logro.
Discépolo no fue un compositor muy prolífico pero la proporción de sus tangos que son excelentes es muy grande y eso excede lo habitual.
-¿Cómo se inició tu relación con el tango?
-De muy chiquita, en Villa María (Córdoba), me tocó ver a Julio Sosa en el cine local. Y fue un contacto que se profundizó en México, en el exilio.
Creo que el tango tiene una textura muy delicada, muy elaborada. No quiero descalificar a otros géneros, pero me parece que abordarlo es más difícil que hacerlo con otras músicas.
-¿Cuál ha sido el rol de la mujer en el tango? ¿Cuáles son las presencias femeninas del género que más te seducen? -Me seducen más las cantantes mujeres que los varones en el tango. Creo que ha habido grandes exponentes como Ada Falcón, Mercedes Simone, Tita Merello y, entre las contemporáneas, la voz de Lidia Borda es preciosa y, además, canta a la manera de las antiguas y me parece maravillosa.
Felipe presentará Tangos de Discépolo el jueves en el Teatro Libertador de Córdoba (Vélez Sarsfield 365) y el sábado y domingo en el Teatro SHA del barrio porteño de Once (Sarmiento 2255).
Fuente: Télam
