
El Movimiento Giros volvió este miércoles a instalar un acampe de protesta en la Plaza 25 de Mayo, esta vez, para exigirle al municipio que se expida sobre las denuncias de corrupción y tráfico de influencias realizadas por esa agrupación la semana pasada y que involucran a funcionarios del gobierno socialista.
La repercusión que cobró el escandalete protagonizado por la concejala macrista Laura Weskamp –pescada in fraganti mientras se paseaba por los terrenos en disputa de Nuevo Alberdi, en compañía de un presunto lobbysta de una firma inmobiliaria– le imprimió al tratamiento del problema un envión impensado. Tanto es así, que al solitario proyecto de la ONG sobre la zona en cuestión, se sumaron en menos de 48 horas otros dos, ambos del oficialismo, pero enfrentados.
Una curiosa dicotomía se dio en el oficialismo local a partir de las posiciones asumidas respecto de la disputa territorial de Nuevo Alberdi donde la ONG Giros, empresarios inmobiliarios, vecinos, funcionarios y propietarios privados defienden intereses superpuestos.
Un sector del socialismo, encabezado por el senador nacional Rubén Giustiniani, presentó un proyecto de inusualmente rápida elaboración, que Giros apoya, aunque de modo parcial. La propia ONG tiene su propio proyecto y el Ejecutivo municipal, un tercero, presentado al día siguiente del de Giustiniani y que la ONG rechaza de plano.
El plan giustinanista contempla, entre otros aspectos, la expropiación de 64 hectáreas para emprendimientos productivos sociales de baja escala. Sobre el mismo, los integrantes de Giros consideraron de trascendental importancia dos puntos específicos: “El primero tiene que ver con hacerse eco de la necesidad de intervención del estado, expropiando una parte significativa de la tierra sujeta a especulación, una política que demandamos hace años, y que es una respuesta concreta contra los desalojos del monopolio”, expresaron.
“El segundo –añadieron– porque conserva como área de interés social las 250 hetáreas de la zona rural de Nuevo Alberdi, dando lugar a la posibilidad de construir un proyecto a largo plazo, evitando ser aplastados por el avance privado y sus socios «públicos»”.
Muy distinta es la postura de la agrupación frente a lo pergeñado por el Ejecutivo, plan que consideran “además de reprochable desde el punto de vista ideológico, inaplicable para Nuevo Alberdi”.
“El convenio público-privado no puede aplicarse hoy en Nuevo Alberdi porque la cantidad de tierra liberada por la nueva mancha de inundabilidad hace incompatible un proyecto de urbanización como el que plantea Cimar SA, y expulsaría el componente de producción de los vecinos de Nuevo Alberdi”, explicaron desde la ONG, quienes advirtieron que de esta manera, se estaría convalidando la especulación” y, con ello, haciendo caso omiso a la cantidad de denuncias vertidas contra esta turbia empresa urbanizadora”.
Los integrantes de Giros mantendrán el acampe frente al Palacio de los leones hasta tanto obtengan una respuesta satisfactoria de parte de las autoridades municipales y se atienda el proyecto, presentado ya al Concejo bajo la denominación Ciudad Futura, que la agrupación propone para la zona en disputa. Esperan reunirse con la intendenta electa, Mónica Fein, y exigen un descargo oficial que responda a las denuncias formuladas por la agrupación, y sobre las que el municipio sólo se ha expedido mediante una breve gacetilla de prensa, claro está, rechazándolas.
En tanto, la intendencia convocó este miércoles a los concejales del Frente Progresista para brindar precisiones sobre el proyecto de urbanización para la zona rural de Nuevo Alberdi que enviará al Concejo Municipal, una vez que el cuerpo apruebe el nuevo mapa de inundabilidad.
