Quien toma dos bondis para ir a trabajar, gastará 10 pesos diarios.
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El Ejecutivo municipal envió este martes al Concejo la solicitud de un aumento del 30 por ciento en los pasajes del transporte urbano de pasajeros (TUP). La iniciativa incluye, además, un nuevo incremento en las tarifas de taxis y remises.

No es sorpresa, pero el tenor del aumento de tarifa del TUP que el intendente Miguel Lifschitz ponderó a la hora de enviar su mensaje al Concejo Municipal caerá como un baldazo de agua fría sobre los rosarinos de a pie.

Si los ediles acompañan con su voto la propuesta del Ejecutivo el pasaje de ómnibus pasará a costar 2,50 pesos, para quien utilice tarjeta magnética, 3 el ocasional, en tanto que el medio boleto estudiantil pasaría de 0.90 pesos a 1.25.

Según el Ente de Transporte, el déficit actual del sistema alcanza los 7.700.000 pesos mensuales, y el tarifazo limpiaría el camino para la llegada de Mónica Fein al Palacio de los Leones con el tema resuelto y sin tener que poner a prueba la nueva composición del Concejo, donde el socialismo ya no tendrá mayoría propia. La intendenta, como era de esperar, apoyó la iniciativa con fervor.

Este martes, el secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Gustavo Leone, hizo público el anuncio de la suba del pasaje de colectivo según los cálculos del Ejecutivo. En ese sentido, el proyecto incluye, además, un incremento en la tarifa de taxis y remises, las que hace poco ya habían aumentado.

Leone anticipó que, de acuerdo al esquema oficial, el precio del boleto será de 2,50 pesos, de modo que la tarjeta de dos viajes costará 5 pesos. A la vez, el viaje con cambio justo pasará a valer 3 pesos, mientras que la tarifa del medio boleto será de 1,25, y se mantienen las bonificaciones para quienes compren tarjetas de seis viajes para arriba.

El Ente de Transporte de Rosario argumentó que el déficit que soporta la Intendencia llega a 7.700.000 pesos por mes. Mónica Alvarado, la titular del organismo, en declaraciones a medios locales, informó que el último estudio de costos dejó como saldo que el pasaje del TUP debería sufrir un incremento aún más alto, ya que el precio previsto llegaría a 2,67 pesos.

Alvarado subraryó que con la tarifa actual de 1,90, el desequilibrio es de 77 centavos, y ese monto hay que multiplicarlo por los diez millones de viajes mensuales promedio, y así se llega a un déficit de 7.700.000 pesos.

La funcionaria, además, volvió a agitar el remanido caballito de batalla de las administraciones socialistas, y le tiró la pelota al gobierno nacional, al ponderar que los guarismos de ese déficit serían algo más benignos si se aplicaran en las ciudades del interior del país los subsidios que benefician al transporte porteño y del conurbano bonaerense. “Todos los incrementos de costos son absorbidos” por esos aportes del Estado nacional, ensayó Alvarado, quien agregó: “Para el interior sólo se tienen en cuenta los aumentos de los salarios”. Como pasa siempre en estos análisis, que apuntan al mercado mediático de cabotaje, nada se dice en torno de la diferencia que existe entre los aglomerados urbanos como Córdoba, Mendoza o Rosario en comparación con el volumen de pasajeros que transporta el sistema en el área metropolitana de Buenos Aires, con decenas de millones de boletos diarios.

El mensaje de Lifschitz contempla además el aumento para taxis, y la propuesta es que la bajada de bandera sea de 5,60 pesos, con un plus de 1,30 por el uso del servicio de radiotaxi. Por el lado de los remises, la iea es que la bajada de bandera llegue a 8,80 pesos, la ficha a 0,35 y la tarifa mínima de 15,80.

La intendenta electa, Mónica Fein, salió rápidamente a dar su apoyo a la medida y abonó la tesis de que sin que se produzca un incremento de los subsidios nacionales el aumento de la tarifa del TUP se torna inevitable: “Queremos un transporte que se modernice y tenga mejores frecuencias, pero para eso será necesario buscar un equilibrio con la tarifa”, dijo Fein hace dos semanas, cuando virtualmente anunció la inminencia de la suba del boleto. En esa oportunidad, no se privó de apuntar contra el gobierno central, cuestionando lo que para ella y el socialismo representa la “inequidad con que la Nación distribuye los subsidios”.

Ahora la palabra la tiene los concejales, algunos de los cuales el 10 de diciembre dejarán sus bancas, un detalle que para la nueva adminsitración socialista no es menor, y por eso pretende acelerar los tiempos, debido a que desde el próximo período ya no tendrá la mayoría necesaria para imponer sus iniciativas.

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