
Las excavaciones que realiza el Equipo Argentino de Antropología Forense en el cementerio La Piedad en busca de restos de personas desaparecidas durante la última dictadura tuvieron nueva amplificación mediática este miércoles con la visita al lugar del ministro de Justicia de la provincia Héctor Superti.
La labor que lleva a cabo el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eeaf) en el cementerio municipal de avenida Provincias Unidas ya había sido presentada la semana pasada, pero este miércoles a la mañana recorrieron el lugar Superti y un grupo de funcionarios provinciales.
“Este es un trabajo colectivo e histórico y tiene un doble sentido”, explicó el ministro durante la recorrida, en referencia a las excavaciones que se iniciaron por orden de la justicia federal y se complementan con la instalación de un laboratorio móvil del EAAF en la necrópolis rosarina, que tiene por objetivo determinar si los restos exhumados pertenecen a víctimas del Terrorismo de Estado.
“Colaborar por un lado con la justicia orientado a que no haya impunidad, y por otra parte tratar de identificar personas desaparecidas con el fin de poder devolver los cuerpos a las familias”, abundó el funcionario.
El ministro consideró además que eso último es “algo que es muy importante en una visión reparadora de todo lo que sucedió” durante la última dictadura cívico-militar.
Todo está escondido en la memoria
Según precisaron fuentes oficiales, personal del Equipo de Antropología Forense realiza tareas en unas 120 tumbas de la necrópolis local, en base a una investigación realizada en 1984 por la abogada defensora de los derechos humanos Delia Rodríguez Araya, fallecida en 2009.
De acuerdo a la fuentes, el mecanismo que en apariencia emplearon los represores para esconder los cuerpos de desaparecidos consistió en enterrarlos en tumbas que luego eran utilizadas para depositar, encima, cuerpos de personas fallecidas e inhumadas legalmente.
La secretaria de Derechos Humanos de Santa Fe, Rosa Acosta, estimó hoy que “es bastante numeroso el cálculo que se hace de la posibilidad de encontrar cuerpos que fueron víctimas del Terrorismo de Estado” en las tumbas abiertas, pero aclaró que “el trabajo es muy incipiente porque recién se montó el laboratorio” para la identificación de los restos óseos.
Por último, Acosta señaló que por cuestiones de “privacidad” de las familias y “confidencialidad” de la investigación judicial, no se pueden hacer públicos los resultados de los primeros hallazgos.
