
El ministro de Planificación, Julio De Vido, le agregó condimento a la puja gobierno-petroleras, tras advertir que "no sólo vamos a ser intransigentes con las empresas, sino que vamos a adoptar las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento a los objetivos políticos trazados por la presidenta".
Este lunes, el ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo que "muchos de los detractores" de la política energética "son en realidad voceros de un relato funcional a inconfesables intereses aliados a los poderes económicos". A través de una nota de opinión publicada en el diario Tiempo Argentino, el funcionario nacional afirmó que varios de esos críticos "suelen aparecer en las páginas de los medios hegemónicos, con planteos que buscan retrotraer el proceso iniciado en mayo de 2003". Entre otras opciones aparece en el horizonte de alternativas la reestatización de YPF. ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar en esta nueva pelea desde la Rosada?
En su artículo, De Vido los calificó de "propaladores de un modelo que sólo busca maximizar rentabilidades de grandes compañías petroleras, sin reparar en las consecuencias de esas políticas".
Recordó que "la Argentina sólo tuvo autoabastecimiento energético en la década del ’90 (además de un período fugaz después de que Frondizi firmara los contratos petroleros luego anulados), principalmente por contar con tarifas dolarizadas y en un contexto de fuerte caída de la actividad económica, producto de las políticas neoliberales, que hizo que grandes volúmenes de energía resultaran ociosos para las necesidades energéticas nacionales".
De inmediato, el titular de Planificación advirtió que "el superávit energético de esa década, que tanto suelen destacar también algunos ex funcionarios, era consecuencia de las fábricas que todos los días cerraban sus puertas, dejando de utilizar energía, y no de aciertos en las políticas implementadas".
"El verdadero rostro de ese modelo económico, que aparece solapado en el `relato´, con superávit energético, tarifas dolarizadas y altas (las naftas llegaron a ser las más caras del mundo), emergió con toda fuerza con el colapso de 2001 y el fin de la Convertibilidad: más de la mitad de los argentinos en situación de pobreza y una desocupación que trepó al 24 por ciento", dijo.
Como contrapunto, De Vido señaló: "Cuando asumimos en 2003, nos propusimos poner en marcha un modelo que revirtiera los efectos sociales adversos de las políticas que se habían implementado".
"Para ello, se decidió devolverle a la industria condiciones favorables para su desarrollo a partir de tarifas competitivas y subsidiadas, lo mismo que para el resto de la población", agregó.
Asimismo, el ministro de Planificación Federal advirtió que "si en las condiciones de emergencia económica y social en que asumimos hubiéramos mantenido las tarifas dolarizadas, probablemente hoy tendríamos el autoabastecimiento energético que tanto preocupa a algunos, pero a costa de seguir con altas tasas de desempleo y con millones de argentinos excluidos del sistema y con petroleras que hubieran obtenido mayores ganancias aún".
"También habríamos renunciado a establecer de manera soberana las políticas que resulten más convenientes para nuestro país", dijo.
Por otra parte, el funcionario nacional destacó que "el plan energético más ambicioso de los últimos 50 años" encarado por el Gobierno "permitió finalizar dos obras que habían quedado asociadas al fracaso y la frustración: Atucha II y Yacyretá".
De Vido subrayó que también se logró "incrementar en más de un 40 por ciento la generación de energía eléctrica", además de interconectar "toda la Argentina con redes de alta tensión" y ampliar "fuertemente" la capacidad de transporte de los gasoductos.
"Durante los últimos ocho años, libramos una dura batalla contra aquellos que por intereses políticos o sectoriales apostaban por el colapso energético de la Argentina, en un contexto de caída de reservas", señaló De Vido, pero destacó que "esa etapa fue superada, producto no de la casualidad sino de la firme presión del Estado de obligar a las empresas a invertir, lo que derivó en grandes descubrimientos de hidrocarburos no convencionales".
Sobre el final de su nota de opinión, indicó que "el gran desafío, y la nueva batalla que está librando nuestra presidenta, es ponerlas en valor, al servicio del desarrollo industrial nacional a precios competitivos, a partir de la reinversión de las ganancias que esas compañías obtienen en nuestro país".
"No sólo vamos a ser intransigentes con las empresas, sino que vamos a adoptar las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento a los objetivos políticos trazados por la presidenta en su último discurso", aseveró el ministro de Planificación.
La semana pasada, Cristina Fernández de Kirchner acusó a las compañías petroleras de no invertir lo suficiente y les advirtió que estaba dispuesta a aplicar "todos los instrumentos que las leyes y la Constitución permiten y obligan a los gobernantes para defender los intereses de los 40 millones de argentinos".
El debate se instaló en el seno del gobierno
Este domingo el diario Pagina 12 publicó un informe realizado por el periodista Raúl Dellatorre ‒de muy buena llegada a funcionarios de Planificación‒, en el que se da cuenta de que la escalada contra las petroleras puede llegar hasta la reestatización de la empresa, información en línea con lo escrito este lunes en Tiempo Argentino por puño y letra del propio De Vido, quien ratifica que “vamos a adoptar las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento a los objetivos políticos trazados por la presidenta”.
“En el entorno del Gobierno ya se plantea con fuerza que las políticas correctivas a las conductas monopólicas en el sector petrolero tienen límites muy estrechos. Legisladores, especialistas y también funcionarios de primera línea participan de un debate que ya incorpora, como alternativa explícita, la recuperación de una petrolera estatal y, más concretamente, la renacionalización de YPF. El planteo llegó al seno de la última reunión de gobernadores, pero tampoco habría sido ajeno a los argumentos en base a los que se formuló la denuncia contra las petroleras por sobreprecios en la venta de gasoil”, escribió este domingo Dellatorre.
Dellatorre señaló en su nota que abría una nueva estrategia hacia el tema energético que implicaría modificar cuestiones estructurales del sector. Según el periodista especializado, “en el contenido de la denuncia del Gobierno que se formuló ante la Comisión de Defensa de la Competencia por los sobreprecios al gasoil “aparecen algunas probables claves de esa nueva estrategia”.
Allí “se refleja claramente el carácter monopólico del mercado, con una posición dominante absoluta por parte de YPF con una proporción de la oferta cercana al 60 por ciento”, indicó Dellatrorre quien agregó que en la denuncia “además, se revela «una conducta empresaria abusiva», a través de un «insólito sobreprecio en la venta mayorista de gasoil, frente a un cliente en total estado de vulnerabilidad, sin capacidad de negociación y frente a la necesidad de un insumo imprescindible y sin posibilidad de espera en el abastecimiento, para poder mover sus vehículos»”. El periodista concluye que “los mayores sobreprecios, entre las empresas denunciadas, corresponderían a las ventas de YPF”.
“La «condición estructural» del mercado ‒cierra el artículo de Página‒, un esquema oligopólico con una empresa dominante, aparece acompañada por “una conducta empresaria abusiva”, que daña la justa distribución de recursos. Pero, además, tiene como resultado la retracción de la oferta de un insumo imprescindible para el modelo económico y el interés general. La aplicación de «correctivos» a la conducta empresaria –como lo eran las advertencias y sanciones a Shell, en su momento–, en este caso parece insuficiente. La respuesta vendría esta vez por un cambio en «las condiciones estructurales», mediante la reaparición de la empresa estatal en la escena. De esto ya se conversa en diferentes ámbitos próximos y al interior del Gobierno, aunque nadie pueda adelantar el capítulo final de la historia”.
Fuentes: Tiempo Argentino / Página 12 / Télam
