
El juicio al juez español Baltasar Garzón por su investigación sobre los crímenes del franquismo se reanudó este miércoles con el testimonio de tres familiares de víctimas de la represión, quienes por primera vez fueron escuchados por un tribunal.
La primer en testificar fue María Martín López, de 81 años, que relató ante los jueces la trágica historia de como asesinaron a su madre, “la mataron en 1936 por no tener mil pesetas. La echaron a la calle, se la llevaron a declarar, y en el camino la asesinaron".
María dijo que sabía dónde habían enterrado a su madre después de ser fusilada, pero que las autoridades no la ayudó a recuperarla.
El segundo testigo fue María del Pino Sosa, de 75 años, presidenta de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas, Canarias, quien presentó una denuncia a la Audiencia Nacional con una lista de más de 500 nombres, correspondientes a desaparecidos víctimas del franquismo.
"Se llevaron de casa a mi padre”, explicó del Pino, e indicó que al hombre “lo apalearon, lo tuvieron preso y luego lo dejaron en libertad”. Pero nueve días después un grupo de falangistas volvió por él y “nunca más supimos nada”.
La mujer contó que primero denunció el caso en Arucas, su pueblo, para luego acudir a la Audiencia Nacional en busca de “justicia”, y dio a conocer que esos crímenes de lesa humanidad no estaban prescriptos.
Hasta la fecha, resta testificar Angel Rodríguez Gallardo, de la Asociación por la Memoria Histórica de Ponteareas.
Las víctimas del franquismo se presentaron ante el magistrado en calidad de testigos de la defensa del juez Garzón, quien afronta un pedido de pena de veinte años de inhabilitación por un delito de prevaricato. En este caso, por Investigar los crímenes del franquismo y haber ordenado la exhumación de fosas comunes.
La denuncia hacia Garzón fue realizada por las organizaciones ultraderechistas, Manos Limpias y Libertad e Identidad.
El juicio contra fue reanudado este martes, después que el tribunal rechazara la solicitud de la defensa y la fiscalía, para que el proceso sea archivado por falta de garantías. Tanto porque las acusaciones no cumplían con los mínimos requisitos legales como por la parcialidad del juez instructor, que ayudó a corregir sus denuncias.
El tribunal reconoció que hubo “excesos” por parte del instructor, decidió continuar con el proceso y avalar así la denuncia de los grupos ultraderechistas.
Garzón alegóa nte el tribunal que su obligación era investigar los crímenes del franquismo porque “miles de personas aún siguen desaparecidas”.
A las puertas de la corte un grupo de manifestantes coreaba “Hay que juzgar, al franquismo criminal” y pedían a gritos "Verdad, justicia y reparación".
Fuente: Télam
