
Mientras que familiares y compañeros de militancia de los tres jóvenes asesinados el 1 de enero en Rosario realizaban un acto frente a Tribunales al cumplirse este miércoles un mes de la masacre, llegó la noticia: Otro de los imputados –Daniel Teletubi Delgado– acababa de ser apresado por la policía.
El acto comenzó por la tarde con una vigilia en la Plaza del Foro, frente a Tribunales. Cientos de personas participaron del encuentro que culminó con un festival con bandas en vivo e intervenciones artísticas, donde los militantes del Frente Darío Santillán leyeron un documento en el que reclamaron “justicia” para los familiares de las víctimas y “condena” a los autores del crimen de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez.
Como si se hubieran hecho eco en vivo del reclamo, el ministro de Justicia, Leandro Corti, dio aviso de la captura de Delgado al director de Seguridad Comunitaria, Angel Ruani que se hallaba en el acto.
Delgado, de 21 años, fue capturado a las 18.30 cuando estaba por entrar a un edificio de 3 de Febrero al 600, que estaba bajo vigilancia policial.
El jefe de la Unidad Regional II, Néstor Arizmendi, contó que los agentes no le dieron tiempo ni a reaccionar. Lo apresaron y lo condujeron al penal de Piñero. Se estima que el nuevo juez del caso, Juan Andrés Donnola, lo indagará el viernes.
En los bolsillos de su pantalón, Delgado tenía 200 pesos y las llaves de un Audi estacionado en la cochera de 1º de Mayo al 1100. El auto de alta gama no tiene pedido de captura y está a nombre de una mujer domiciliada en Rioja al 700. Testigos de identidad reservada señalaron a Delgado como uno de los que dispararon contra las tres víctimas, junto al Quemado Rodríguez.
Arizmendi reveló que Teletubi huyó apenas cometida la matanza y se refugió en Villa Gesell, en plena temporada. Así lo indicaría el análisis de las llamadas telefónicas que el acusado cruzó con personas de su entorno, incluso con el propio Quemado, que por ese entonces estaba prófugo en la localidad entrerriana de Santa Elena.
Luego de su singular destino de fuga, Delgado volvió a Rosario. Según el jefe de la Policía rosarina, sus hombres vigilaban una casa de La Florida y otra en Pérez, hasta que obtuvieron el dato de 3 de Febrero al 600.
El inmueble en cuestión resultó ser un departamento de alquiler temporario, a razón de 2.000 pesos mensuales. Eso y la categoría del auto que manejaba contrastan con las aparentes posibilidades de un joven sin ocupación declarada y con domicilio legal en un humilde arrabal de la zona sur, en Frías al 400.
Para la Policía, ahora, los principales involucrados están cercados: Rodríguez y Delgado, los presuntos autores materiales; un adolescente de 17 años, apodado Jeta, que se presentó ante la Justicia al saberse acusado y que por ahora no está imputado formalmente pero que hay testigos que lo ubican en la escena del crimen; y Brian S., alias Pescadito, quien habría conducido el Renault 19 en el que llegaron y huyeron los homicidas.
Para las familias de las víctimas y los jóvenes que militaban a la par con ellos en el barrio, hay más involucrados. Mencionan a un tal "Damiancito", y al dueño de una Renault Kangoo que también habría sido de la partida asesina y cuyo testimonio orientó la pesquisa sobre los que ya cayeron detenidos. La investigación judicial todavía no avanzó sobre estos dos últimos.
El juez Luis Caterina procesó el martes pasado al Quemado Rodríguez por tres homicidios calificados en concurso real, eso depara una pena de 25 años cada uno, pero el máximo posible serían 50 años. "Podría pedir la libertad condicional recién dentro de 34 años", valoró Olivares. Y confió en que la apelación que presentará la defensa de Rodríguez fracase.
"Jere, Mono y Patón querían cambiar un mundo que todos los días les cierra la puerta a tantos jóvenes como ellos. Le habían ganado una partida al abandono cuando limpiaron el basural y recuperaron la canchita del barrio, que ahora es club. Ahí estaban cuando los asesinaron, y cuando enseguida la policía y algunos funcionarios hablaron de ajuste de cuentas", recordó Pedro Salinas, delegado del movimiento.
Los discursos, la música y las pintadas que brotaron frente a Tribunales apuntaron a resaltar la humanidad y el compromiso de los jóvenes acribillados, en contraste con "las bandas delictivas que todas las semanas asesina pibes como pajaritos en los barrios, en acuerdo con fuerzas policiales mientras el poder político mira para otro lado".
Fuente: Rosario 12
