
Las reacciones ante el fin de la carrera del juez que investigó los crímenes del franquismo fueron de las más variadas. Mayoritariamente repudiada, la decisión del Tribunal Supremo español también tuvo sus elogios. Adivinen de quién.
El arco político español se expresó a diestra y siniestra. El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, declaró: “Es un día triste para la Justicia española y para los demócratas. Será difícil explicarles a nuestro hijos que los buenos fueron condenados y los malos no se han sentado en el banquillo”.
“No nos gusta, aunque no hemos tenido ocasión de ver con detenimiento la sentencia, ver que un juez español con este perfil sea condenado por un delito tan grave y que, curiosamente, además, sea el primer condenado en una trama gravísima de corrupción y es el juez instructor la primera persona que resulta condenada”, dijo el portavoz del PSOE en la Comisión de Justicia del Congreso, Julio Villarubia.
Pero por otro lado, también resonaron vítores que celebraban el fallo: “Se trata del cumplimiento del Estado de derecho”, aseveró el ministro de Justicia del PP, Alberto Ruiz Gallardón.
“Me encuentro ante un pelotón de fusilamiento”, habría dicho Garzón a su entorno en la primera jornada del juicio por las escuchas. “Es la muerte profesional”, siguió, en esa misma línea, su abogado en esta causa. “Decirle a un juez que no puede ser juez es tanto como una muerte”, comparó Francisco Baena Bocanegra.
Un fusilado que vive
Actos y manifestaciones de adhesión se convocan internacionalmente a través de las redes sociales. En Facebook se planteó el objetivo de juntar un millón de firmas en apoyo al “gran juez”. En YouTube ya hasta se ha colgado un pegadiza canción de UnomasUna en clara muestra de afecto. Otro sitio web, www.congarzón.com, también se ha organizado para recabar firmas y subió un “Manifiesto por la justicia del juez Baltasar Garzón”.
Fuera del ciberespacio, en la plaza madrileña de la Puerta del Sol, unos quinientos manifestantes expresaron su disgusto contra el TS español. “Garzón, amigo, el pueblo está contigo” y “España al revés, corruptos y fascistas hacen juzgar al juez”, eran algunas de las pancartas que exhibieron en el epicentro de los indignados.
Por la noche, se difundió una conmovedora carta de María Garzón, la hija del ex juez. “Ustedes hoy brindarán con champagne, pero nosotros estaremos juntos cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y nuestra conciencia está tranquila. Jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto”, escribió.
En nuestro país, Madres de Plaza de Mayo preveen presentar un habeas corpus a favor del juez ante la Corte Europea de derechos humanos. Este viernes a las 15, la titular de Madres, Hebe de Bonafini, brindará una conferencia de prensa informando tal iniciativa en la sede de la Asociación de Abogados de Buenos Aires (Uruguay 485)
Asimismo, Ana Messuti, miembro del equipo de abogados que lleva adelante la demanda argentina contra la represión franquista, y los querellantes Inés García Holgado y Darío Rivas, se solidarizaron con el magistrado español y depositaron en la Embajada española una caja con el manifiesto “Nosotros acusamos” y una cantidad de firmas que lo abalaron.
¿Y ahora qué?
Pese al golpe que le asestó la Justicia, Garzón dijo que recurrirá a tribunales internacionales para apelar la medida en caso de que sea necesario. “Acudiré a las vías legales que correspondan para combatir esta sentencia y ejerceré todas las acciones que sean pertinentes para tratar de paliar el perjuicio irreparable que los autores de esta sentencia han cometido”, afirmó en un comunicado.
“Ahora y a lo largo de este procedimiento, mis derechos han sido sistemáticamente violentados, mis peticiones de defensa desatendidas, el juicio oral una excusa, cuyo contenido ha sido utilizado sólo contra mí, prescindiendo de los elementos favorables que me beneficiaban, para, con ello, poder dar forma a una sentencia que ya estaba anunciada desde hace meses”, descargó, ostensiblemente ofuscado.
Baena Bocanegra ratificó que su cliente podría apelar la medida ante el Tribunal Constitucional español. “Pero en el improbable caso de que no estimaran nuestras pretensiones, acudiremos, si así lo decide el señor Garzón, al Tribunal Europeo de derechos humanos”, dijo.
Ahora bien, Garzón suspendido cautelarmente en sus funciones desde mayo de 2010, tiene abierta también otra acusación por prevaricato en su contra, por supuesto cobro del Banco de Santander y otras entidades por organizar unos cursos en la Universidad de Nueva York.
Los hechos por los que en esta ocasión fue condenado se remontan a 2009, cuando en el marco del caso Gürtel ordenó intervenir las conversaciones en prisión entre los presuntos dirigentes principales de la trama de corrupción y sus abogados. Durante el juicio, celebrado desde el 17 al 19 de enero, el juez declaró su inocencia, y aseguró que en todo momento garantizó el derecho de defensa de los investigados y dijo asumir todas y cada una de las decisiones que fueron tomadas en cumplimiento de la más estricta legalidad.
Los fiscales Pilar Fernández Valcarce y Antolín Herrero no presentaron acusación y solicitaron la absolución del magistrado, al defender que la intervención pretendía evitar que los miembros de la red corrupta blanquearan capitales. Asimismo, alegaron que en casos ajenos al terrorismo, como el de la joven Marta del Castillo o el del ex abogado y narcotraficante ya fallecido Pablo Vioque, también se ordenó la pinchadura de las entrevistas entre presos y abogados.
Fuentes: Télam, Página 12.
