Montserrat: “Él sólo lo vio diez días, lo toma como un paquete de yerba”.
Montserrat: “Él sólo lo vio diez días, lo toma como un paquete de yerba”.

Nora Monserrat, de 32 años, vive una situación desesperada desde que el Tribunal Colegiado de Familia Nº 4 de Rosario decidió que debe separarse de Dante, su hijo de menos de tres años, quien regresará con su padre estadounidense, Breth Purcell.

Los jueces consideraron que había incurrido en sustracción de menores con propósitos ilícitos según el Tratado de la Haya para cuando el bebé tenía 2 meses, aunque su padre consintió en firmarle el pasaporte para que Nora lo trajera a la Argentina donde luego se reencontrarían.

El Tribunal rosarino le dio la razón a Purcell, quien sólo vio al niño durante los primeros diez días de vida. La paradoja es que el hombre reclama la tenencia, pero en este tiempo jamás se hizo responsable de la manutención del niño. En el juzgado correccional número 4 hay una causa por incumplimiento de los deberes de asistencia cometido no sólo por omisión, sino también por acción: le cortó las tarjetas de débito y crédito a la madre cuando Dante todavía no tenía tres meses.

Nora tiene 32 años, es médica y se especializa como oftalmóloga en el hospital Provincial. Conoció a Purcell cuando era estudiante y mantuvieron un romance a la distancia durante años. Él es capitán de un lujoso crucero internacional. Cuando ella se recibió, se casaron en Miami y vivieron dos años y medio en North Palm Beach.

Pero la relación no fue lo que ella soñaba: él se embarcaba durante meses y ella se encontraba sola. Cuando le contó que estaba embarazada, Purcell le exigió un aborto, a lo que Nora se opuso. La relación comenzó a deteriorarse rápidamente, siendo ella víctima de violencia psicológica y física.

El 10 de junio de 2009 nació Dante, en Estados Unidos. Como ocurrió durante todo el embarazo, Purcell estaba trabajando en el mar con lo que sólo pudo ver a su hijo durante diez días, antes de embarcarse nuevamente.

“El padre sólo alcanzó a verlo unos 10 días, porque estaba permanentemente fuera”, aseguró Nora. Esto motivó que ella planteara la necesidad de separarse: su esposo aceptó y convalidó por escrito. Según las leyes de Estados Unidos, no hace falta más que la firma de los padres en el pasaporte del menor para consentir su salida del país.

“Con todos los papeles en regla, decidí volver con mi hijo a la Argentina donde estaría contenida por mi familia y no sola como en Estados Unidos, donde no contaba con mi marido ni con ninguna otra persona familiar o cercana. En ese lapso, íbamos a pensar si nos dábamos una nueva oportunidad de reconstruir la pareja, pero cuatro días después de mi regreso, me entero de que mi marido había hecho una presentación en mi contra, en la que me adjudicaba una supuesta psicosis post parto. Además me pidió el divorcio e inició una demanda de restitución del niño, acusándome de utilizar al nene para fines ilícitos”, afirmó Nora.

Frente a esta situación, Nora acudió a la Justicia para impedir que el padre se llevara al hijo de ambos, al cual, según asegura, “ni siquiera conoce”. “El Juzgado de Familia Nº 4, a cargo del juez Edgardo Bonomelli, donde recayó la causa, hizo caso omiso a mis argumentos e hizo lugar al planteo de restitución efectuado por el padre, basándose en que el nene nació en Estados Unidos y allí debe volver”, contó la rosarina.

El Tribunal convocó a una audiencia entre las partes el 23 de febrero, pero los abogados de Nora presentaron distintos recursos de nulidad: por incumplimiento de la ley 21.297 que estipula la incorporación de un Defensor del Niño y de la Niña en cualquier proceso judicial que afecte los intereses de un nene. El defensor del Pueblo, Edgardo Bistoletti intervino en el caso, y también lo hizo la Subsecretaría del Niño, la Niña y el Adolescente, exigiendo la presencia del defensor del Niño.

Mientras tanto, prospera en el Juzgado Correccional número 4, a cargo de Gonzalo López Quintana, el juicio por incumplimiento del deber de asistir al niño de parte de Purcell. Nora está decidida a pelear por Dante. Cree que el padre lo toma como "un paquete de yerba" y afirma: "Quiero que mi hijo tenga una relación con el padre, yo le hablo de él, le cuento que trabaja lejos. Siempre intentamos lograr un acuerdo, pero ese no es su interés, sólo lo vio 10 días". En cambio, ella no se imagina lejos del niño: "Yo vivo para Dante".

Fuentes: Rosario3, Rosario 12 | Foto: Andrés Macera
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