El austríaco Félix Baumgartner estableció este domingo en la norteamericana Roswell el récord mundial en caída libre al lanzarse a más de 39 kilómetros de altura y romper la barrera del sonido. La hazaña, que duró alrededor de 20 minutos –entre la caída propiamente dicha y el aterrizaje con paracaídas, sin contar el ascenso que requirió dos horas– le costó a la empresa patrocinadora, Red Bull, cerca de 50 millones de euros.
Si bien marcó un nuevo récord y se lanzó desde un globo a 39.068 metros de altura, la potestad del mayor recorrido en caída, aún le sigue perteneciendo al estadounidense Joe Kittinger, quien con sus 84 años supervisó el domingo al equipo de control de Baumgartner.
Conocido como Félix sin miedo, el deportista extremo de 43 años ascendió a la estratósfera dentro de una cápsula pendiente de un aerostato de helio; protegido con un traje presurizado similar al que usan los astronautas, una vez alcanzada la altura, realizó el salto que dejó en vilo a millones de televidentes a lo largo del orbe.
Aunque aún se aguardan confirmaciones, después de casi 30 segundos de caída libre Baumgartner habría roto la barrera del sonido, es decir su cuerpo superó los mil kilómetros por hora. Luego, al hacerse más pesado el aire, se fue frenando hasta que a los 4 minutos y 19 segundos, abrió finalmente el paracaídas y descendió con suavidad sobre el desierto de Nuevo México.
Félix sin miedo
Nacido en Salzburgo en abril de 1969, Baumgartner hizo su primer salto a los 16 años y mejoró sus habilidades con paracaídas como miembro del equipo de fuerzas especiales del Ejército austríaco.
Sus proezas llamaron la atención internacional en los años 90: en 1999 saltó desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, batiendo un nuevo récord mundial para salto BASE (Edificio, Antena, Puente o Tierra, por sus siglas en inglés) más alto desde un edificio. Ese mismo año, realizó el mismo tipo de salto desde la mínima altura lanzándose desde el Cristo Redentor de Río de Janeiro.
Cuatro años más tarde volvió a hacer historia con un “vuelo” en caída libre a lo largo del Canal de la Mancha: saltó desde una avioneta a 32.000 pies y utilizó un ala de fibra especialmente diseñada para cruzar la distancia de 35 kilómetros en sólo seis minutos.
Fuente: Télam.
Fotos: Jay Nemeth/AFP, Joerg Mitter/AFP

Juan Carlos
15/10/2012 en 11:35
El dios Mercado, el de la larga mano, que causa la muerte por hambre de un niño cada hora, sube su locura a la estratósfera ¿Para qué? Para ganar más dinero. Me hubiera gustado probar una Red Bull; no lo pienso hacer.