
Hinchas referentes del cuervo festejaron el título más ansiado. El Papa anticipó que espera al equipo en Roma, y Tinelli lo celebró con sus hijos Francisco y Lorenzo. El cuervo venció a Nacional de Paraguay y desató la alegría.San Lorenzo campeón de la Copa Libertadores de América. En su versión número 55, el Ciclón logró su más ansiado trofeo. La parcialidad del Santo junto con sus hinchas más caracterizados mostraron una incontenible felicidad.
El Papa Francisco, un hincha de San Lorenzo mundialmente conocido, este miércoles (hora Argentina) se enteró que el club de sus amores ganó la primera Copa Libertadores de su historia. «Le comuniqué a los encargados así que se lo dijeron», dijo Guillermo Karcher, encargado de ceremonial del Vaticano. Al momento del partido el papa se encontraba viajando a Corea, donde realiza una visita de cinco días.
La noticia alegró a Francisco, que acababa de aterrizar en Corea del Sur. «El Papa lo vivió con mucha alegría”, indicó Karcher, en diálogo con un canal de noticias, y agregó: «Ahora espera a los campeones en Roma”.
Por su parte, el conductor y vicepresidente de San Lorenzo, Marcelo Tinelli, que vivió el partido en el Bajo Flores, festejó junto a sus hijos Francisco y a su pequeño Lorenzo. Y adelantó “que la semana próxima vamos a llevarle la Copa al Papa”; y agregó sobre el Sumo Pontífice: “Sé que él rezó mucho por esto”.
El ex delantero de la Selección Argentina, Hernán Crespo, que confesó su alegría por la obtención del Ciclón a través de la red social Twittter. «San Lorenzo campeón de la Copa Libertadores. Imagino la felicidad de aquel chico y adolescente de Florida…», escribió haciendo referencia a él mismo y a su barrio natal, situado en partido bonaerense de Vicente López.
San Lorenzo festeja su Copa luego de derrotar por 1-0 a Nacional de Paraguay en el Nuevo Gasómetro. El penal convertido por el delantero Néstor Ortigoza en el primer tiempo, le permitió sacar una diferencia mínima pero determinante. El equipo paraguayo fue digno, tenía el partido controlado hasta que Ramón Coronel metió una mano en el área que el árbitro Ricci sancionó con la pena máxima. Ortigoza no perdonó y San Lorenzo que había empatado 1-1 en tierras paraguayas desató la euforia.
El Karma azulgrana
El club de Boedo, experimentó desde 1960 una intrincada relación con la competencia, que generó la obsesión de sus hinchas y provocó la burla de sus rivales.
Con la inscripción de su nombre en la cartelera de campeones sudamericanos, San Lorenzo sepultó un apéndice del folclore del fútbol argentino y proyectó su escudo a la órbita mundial para desmitificar un perfil de cabotaje que lo persiguió durante más de medio siglo.
Acaso el desprecio que mostró por la competencia durante la primera edición de 1960, se volvió en los años posteriores un castigo para llegar a la gloria continental como sí lo hicieron luego Independiente (7), Boca Juniors (6), Estudiantes de La Plata (4), River Plate (2), Racing Club, Argentinos Juniors y Vélez Sarsfield (1).
Llamada «Copa de Campeones de América», con apenas 7 integrantes, San Lorenzo llegó hasta semifinales después de eliminar en llave directa a Bahía de Brasil hasta que se topó con Peñarol de Montevideo, posterior ganador.
El primer partido entre ambos terminó 1-1 en Montevideo, la revancha fue 0-0 en Buenos Aires y el juego desempate, que debió jugarse en terreno neutral, finalmente se repitió en el estadio Centenario, después que la dirigencia uruguaya le comprara la localía a los directivos sanlorencistas a cambio de 100 mil pesos de la época. El conjunto «carbonero» venció 2-1 y avanzó a la final, en la que se impuso sobre Olimpia de Paraguay.
Pasaron 13 años para la segunda participación en la Libertadores, ya con 19 equipos de 9 países. San Lorenzo se adjudicó el Grupo A de la fase inicial y en la ronda siguiente terminó segundo y eliminado en la llave A, luego de perder con Independiente (campeón ese año) en Avellaneda, la última fecha.
En 1988, con el recordado equipo de «Los Camboyanos», se presentó la tercera oportunidad para alzar el trofeo pero el Newell`s Old Boys de Gerardo «Tata» Martino y Gabriel Batistuta lo frustró en semifinales tras ganarle en Rosario (1-0) y en la cancha de Vélez (2-1).
Con la dupla Néstor Gorosito-Alberto Acosta, más el aporte de Jorge «La Chancha» Rinaldi, San Lorenzo apostó a la Libertadores 1992, en la que generó ilusión tras golear a Newell`s (6-0) en el Parque de la Independencia y ganarle a Colo Colo, que defendía el título, en la fase de grupos.
Sin embargo, los rosarinos -entonces dirigidos por Marcelo Bielsa- le pusieron nuevamente punto final al sueño «azulgrana» en cuartos.
Cuatro años más tarde y uno después de cortar una sequía de 21 años en el fútbol local con la obtención del Clausura 1995, el «Ciclón» se lanzó a otra aventura sudamericana que terminó en la misma instancia y nuevamente frente a un rival argentino: River.
Una falla del arquero Oscar Passett le permitió al equipo de Ramón Díaz, campeón de esa edición, tomar una ventaja decisiva (2-1) en el partido de ida, que San Lorenzo no alcanzó a revertir en el Monumental (1-1).
Al comenzar del nuevo milenio, el equipo se acostumbró a jugarla más seguido pero la mayoría de las veces con resultados frustrantes.
En 2000, 2001 y 2002 no superó la primera fase, pese a que en ese lapso el club logró sus primeros títulos internacionales: la Copa Mercosur 2001 y la Sudamericana 2002.
Repitió el fracaso en 2005 cuando marchó de la competencia sin ganar y en el último puesto del Grupo 7, que compartió con Chivas de Guadalajara, Once Caldas de Colombia (campeón vigente) y Cobreloa de Chile.
Bajo la dirección técnica de Ramón Díaz y con Marcelo Tinelli como inversor, San Lorenzo estuvo a tiro del título en 2008 cuando quedó eliminado en cuartos de final y por tiros penales ante la Liga Deportiva Universitaria de Quito, que fue campeón con Edgardo «Patón» Bauza como entrenador.
Aquel equipo «azulgrana», con Andrés D`Alessandro y Gonzalo Bergessio como figuras destacadas, pasó con angustia la fase inicial pero ingresó en la historia en octavos cuando eliminó al River de Diego Simeone en el Monumental, tras empatar con dos jugadores menos un partido que perdía 0-2 en el segundo tiempo.
El año siguiente registró la última decepción copera. El equipo de Miguel Angel Russo, que llegaba de perder un título doméstico en un triangular junto a Boca y Tigre, tampoco superó el Grupo 8, en el que terminó debajo de Libertad de Paraguay, San Luis de México y Universitario de Perú.
Un lustro después, a sólo seis meses de la llegada de Bauza y tras clasificarse a la ronda eliminatoria con ribetes de hazaña, San Lorenzo concretó el sueño que movilizó a generaciones de hinchas: la ansiada Libertadores.
Fuente: Télam
