Un grupo de vecinos de Cabín 9, la popular barriada de Pérez que se ubica en la frontera oeste rosarina, dio una versión muy distinta a la publicada por los principales matutinos locales sobre el megaoperativo de “saturación policial” realizado el miércoles pasado en la zona. “Hubo abuso policial, se llevaron detenidas a personas que no tenían nada que ver y cuando fuimos a la comisaría a pedir por ellos nos amenazaron los familiares de los narcos ante la propia policía que no hizo nada”, denunciaron.
La crónicas de los diarios El Ciudadano y La Capital se enfocaron en la versión oficial transmitida por las fuentes judiciales. Según éstas, unos 80 uniformados realizaron una serie de allanamientos en búsqueda de personas sospechadas de la comisión de delitos contra las personas y la propiedad.
De acuerdo a los partes policiales, el procedimiento concluyó con quince propiedades allanadas, ocho detenciones y el secuestro de dos armas. Fernando Dalmau, el jefe de la Unidad Fiscal de Investigación y Juicio, aseguró que el operativo apuntó a “desarticular bandas” presentes en el barrio e informó además sobre las detenciones y el secuestro de armas.
La movida que se desplegó por las calles Los Chingolos, El Jacarandá, El Aguaribay, El Gorrión, Las Acacias y Los Guayacanes –jurisdicción de la subcomisaría 18–, incluyó a 25 vehículos policiales con efectivos de la Tropa Especial de Operaciones (TOE), la Dirección de Trata de Personas y la de Prevención y Control de Adicciones de la Secretaría de Delitos Complejos de la provincia.
Pero hubo otro registro de lo ocurrido en el lugar. El de buena parte de los vecinos, que sólo encontraron eco en unos pocos medios de comunicación, como el móvil de LT8 del periodista Diego Fiori. Este medio chequeó las denuncias –con escasa repercusión– amplificadas por el también conductor de Radio Universidad.
“Entraron a los domicilios de gente que no tiene nada que ver, de los mismos que hicimos las denuncias contra los narcos. Rompieron puertas, tiraron a niños y ancianos al piso, hubo mucha violencia”, dijo una de las vecinas que habló con este medio. Al menos tres testimonios consultados por el eslabón, de vecinos que por temor a las represalias “y por los vínculos de la comisaría con los narcos”, pidieron reserva de sus nombres, coincidieron en denunciar los abusos policiales.
“Tenemos denuncias contra los narcos, con nombre apellido y dirección desde el año pasado. Desde ese entonces esto es tierra de nadie”, indicó una de las vecinas.
Los testigos señalan a la banda “Los cuatreros” que, según afirman, “funciona ante la vista gorda de la sub 18”.
“Estamos amenazados. Nos han tiroteado a cualquier hora, pasaban en motos, no podíamos dormir”, fue uno de los relatos que escuchó este cronista.“En la comisaría sub 18 jamás las denuncias que hacemos pasan a fiscalía, nunca llega a tribunales”, afirmó la misma fuente.
Los vecinos contaron que tras el operativo en el que “quedaron detenidas personas que no tenían nada que ver” con los narcos, cuando fueron a “reclamar su libertad” en la subcomisaría “quedamos encerrados, no podíamos salir y los familiares de los narcos nos amenazaban adelante de los mismos policías”. “Tuvimos que llamar al 911 para poder salir de ahí, y volvimos a nuestras casas custodiados por el comando”, relató una vecina.

