
El cadáver acribillado a balazos de un joven de entre 25 y 30 años, que fue encontrado la noche de este miércoles en barrio Santa Lucía, llenó de interrogantes a los investigadores judiciales. El hombre apareció con ocho disparos en un pequeño santuario de San La Muerte. Los pesquisas aguardan los resultados de la autopsia para identificar a la víctima, según informaron fuentes policiales.
El cuerpo fue encontrado por la policía que acudió al lugar tras un llamado al 911, y fue hallado en un pequeño santuario, situado en un camino de tierra paralelo a las vías del ferrocarril Mitre, a la altura de las calles República de Misiones y Estudiante Aguilar al 8.500, del barrio Santa Lucía..
Los efectivos de la comisaría 32 y de Investigaciones encontraron el cuerpo en cuclillas, apoyado en una de las paredes del interior del santuario, donde además de San La Muerte, están las figuras de Santa Lucía y San Jorge.
Según las primeras pericias forenses, el cuerpo presentaba ocho disparos de arma de fuego: tres en el brazo izquierdo, dos en el brazo derecho y tres en el tórax.
Para los peritos, el cadáver habría sido puesto en el lugar, al tiempo que estimaron que el crimen fue cometido entre dos y tres días antes del hallazgo.
La autopsia que brindará más precisiones sobre el hecho se realizará durante la jornada de hoy en el Instituto Médico Legal de la Unidad Regional II de Rosario.
El crimen es investigado por la Unidad Fiscal de Delitos Dolosos de turno en Rosario, a cargo de Ademar Bianchini.
San La Muerte
El origen del culto a San La Muerte, según una de las versiones más difundidas, se ubica en la zona del litoral argentino. Es común relacionar este culto a La Muerte o La Muerte Santa de vertiente mexicana aunque los seguidroes del rito local aseguran que es un error relacionaros.
En Wikipedia puede leerse que el mito litoraleño plantea que un monje jesuita en desacuerdo se desprendió de la colonia evangelizadora de la zona, en los tiempos de Carlos III, y comenzó una tarea de ayuda al prójimo muy profunda y cercana a los enfermos de lepra. «Multiplicó esta tarea junto con la oración y la predicación del Evangelio, y se volvió muy popular. Aunque le advirtieron muchas veces que cesara con su tarea de ayuda independiente, no se doblegó», señala la enciclopedia digital, y agrega: «Finalmente fue apresado y, en protesta, ayunó de pie. Luego de un tiempo lo encontraron muerto en esa posición, con su túnica y un cayado que lo ayudaba a caminar. En la misma zona del litoral argentino se conocen otras dos leyendas sobre el origen de San La Muerte».
