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Foto: Franco Trovato.

“Con la tarjeta Sube te tomás el 136 rumbo a la nueva estación de trenes Rosario, te bajás en Retiro y de ahí te tomás un interurbano a José León Suarez para conocer Tecnópolis”, graficó el diputado provincial saliente y concejal entrante de Rosario, Eduardo Toniolli, para ilustrar los beneficios que tendría para los pasajeros de la ciudad la implementación del Sistema Único de Boleto Electrónico (Sube) creado bajo la órbita del ministerio de Interior y Transporte de la Nación.

El sistema rige para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en los últimos tiempos se han ido sumando líneas de colectivos de ciudades como Mar del Plata, Villa Gesell, Paraná y Santa Fe. Rosario, por ser una ciudad de más de 200 mil habitantes, está comprendida entre las que deberán incorporar la modalidad antes del 31 de diciembre, fecha tope prevista por el gobierno nacional.

“Otro aporte es que el subsidio va directamente al dueño de la tarjeta y no a las empresas, más difíciles de controlar”, refirió el legislador que apuntó además que de ese modo se termina con “la remanida maniobra del socialismo de quejarse por la presunta discriminación a la hora de la distribución de los subsidios que ofrece el gobierno nacional”. Según Toniolli “la demora en la implementación de esa propuesta que la Nación acercó hace tiempo al municipio de Rosario, da por tierra con esa estrategia discursiva del ejecutivo local”.

El ministerio conducido por Florencio Randazzo estableció como plazos para que la implementación de la Sube se concrete el 31 de diciembre próximo, fecha que será condición necesaria para acceder y mantener el derecho al beneficio del precio diferencial del gasoil y a la percepción de los bienes fideicomitidos del Sistema Integrado del Transporte Automotor (que sirve de base para la asignación de los subsidios al sector).

La Sube fue implementada en febrero de 2009 como medio de percepción de la tarifa para el acceso a la totalidad de los servicios de transporte público automotor, ferroviario de superficie y subterráneo de pasajeros de carácter urbano y suburbano.

En su fundamentación, el gobierno nacional plantea que con este sistema se “cuenta con mejor información sobre movilidad de los usuarios, cantidad de pasajeros transportados y distancias recorridas, lo cual permite fortalecer las tareas de planificación, de control de la calidad de los servicios y de fiscalización del sistema de transporte”.

Para algunos viejos conocedores del tema “con la Sube se termina el curro de los subsidios para las empresas”. Tal vez desde esa mirada se expliquen las demoras en su implementación y últimas actitudes asumidas por el sector privado.

Fuente: El Eslabón.

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