
La diferencia entre Scioli y Macri en Santa Fe se amplió en las categorías legislativas, donde el kirchnerismo agrandó la ventaja en las Paso de la mano de Perotti. La decisión del Frente Progresista de presentar “boleta corta” puso a su principal figura, Hermes Binner, a un tris del sistema provisional de la política. Reutemann, en busca de un surtidor. Y un directivo de la Bolsa que rompió todos los esquemas.
La paridad entre Daniel Scioli y la alianza Cambiemos que arrojaron los comicios primarios en Santa Fe –el candidato del Frente para la Victoria se impuso por un punto sobre el conjunto de la interna opositora que ganó Mauricio Macri– se amplió, en cambio, en las categorías legislativas. Allí la tercera fuerza en disputa, el Frente Progresista que gobierna la provincia desde hace ocho años, quedó en un inédito cuarto lugar detrás de Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), el acuerdo del peronismo no kirchnerista entre Sergio Massa y José Manuel de la Sota. De repetirse en octubre la catástrofe electoral que sufrió el oficialismo provincial hace siete días, el futuro de su principal figura política, Hermes Binner, estaría orientado al sistema previsional. Además, el socialismo perdería el único senador nacional que posee y reduciría su banca en Diputados.
Que el Frente para la Victoria y su precandidato presidencial, Scioli, podían ser los más votados en Santa Fe en las elecciones primarias lo señalaban varias encuestas previas a los comicios y lo aceptaban, incluso, los propios macristas santafesinos, quienes hacían hincapié en que la diferencia sería exigua.
Ese escenario fue el que arrojó el conteo provisional de votos del domingo 9 de agosto: en Santa Fe, Scioli obtuvo el 32,9 por ciento de los votos; Macri el 31,9 (sumando a sus dos contendientes internos). El tercer lugar, también esperable, fue para la alianza UNA que consiguió 367 mil votos, equivalentes al 22 por ciento de los electores que fueron a sufragar. La interna entre Massa y De la Sota fue bastante pareja en esta provincia: el tigrense obtuvo el 61 por ciento de los votos de UNA; el cordobés el 38.
Muy por debajo se ubicó la precandidata de la alianza Progresistas, Margarita Stolbizer, cuya postulación fue apoyada en Santa Fe por su propia fuerza, el GEN, y por el Partido Socialista. La actual diputada nacional bonaerense acopió un flaco 6 por ciento en la provincia que gobiernan los progresistas.
Como era esperable, la atención del electorado en las Paso se centró en la disputa por la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner. Las precandidaturas a la Casa Rosada concentran el interés de los ciudadanos gobernados por un sistema político, justamente, presidencialista. Nada nuevo bajo el sol.
Al podio
Sin embargo, la contienda por los tres escaños en la Cámara alta nacional que corresponden a Santa Fe generó un atractivo particular en la provincia, atento a que tres de las principales figuras políticas de las dos últimas décadas disputan esos espacios en el Senado: Hermes Binner y Carlos Reutemann, ex gobernadores, y Omar Perotti, ascendente estrella del firmamento justicialista posmenemismo.
Los resultados de las Paso establecieron un podio –siempre coyuntural- que colocó a Perotti a la cabeza de los más votados, relegando a Reutemann, precandidato del PRO, al segundo puesto. Perotti obtuvo una cosecha de votos superior, incluso, a la del candidato presidencial Scioli. El rafaelino consiguió el 34,3 por ciento, algo más de un punto que el gobernador bonaerense. Es decir que, aunque mínimo, existió un corte de boleta a favor suyo y en detrimento del ex motonauta.
“Hay muchos motivos para estar contentos. Una es la consolidación de expectativas después de la elección provincial y la presencia de Daniel Scioli”, dijo Perotti la noche de las elecciones desde la sede del PJ santafesino.
“Todos saben –continuó- lo que pienso de las Paso. Sirven para ajustar cosas, marcar grado de posicionamiento, afirmar lo correcto y trabajar en lo que nos falta”. “Hemos empezado muy bien”, completó el actual diputado nacional.
Similares declaraciones había hecho cuando en las primarias provinciales, en las que fue candidato único del justicialismo santafesino a la gobernación, obtuvo el 20 por ciento de los votos.
Entonces, tanto el PRO como el Frente Progresistas intentaron construir un escenario de polarización entre ambos, que fue desechado por la ciudadanía en las elecciones generales de junio, que dejaron a Perotti a 16 mil votos de convertirse en gobernador y quedó constituido un mapa electoral de tres tercios casi idénticos en la provincia.
El vigor electoral que Perotti le insufló al peronismo de Santa Fe se mantuvo en las Paso nacionales, donde si bien las expectativas estaban puestas en la disputa presidencial, el ex intendente de Rafaela consiguió superar en cantidad de votos a Scioli, consolidando su figura.
Dame más gasolina
Con el 27,6 por ciento de los votos, Reutemann fue el segundo candidato más votado en las elecciones primarias. El chiste al respecto no es necesario hacerlo, el propio involucrado se lo autoinfligió la noche de los comicios: “Me quedé sin nafta otra vez…salí segundo”, dijo.
El ex gobernador consiguió, así, cuatro puntos menos que la suma de los tres precandidatos presidenciales de Cambiemos, que llegaron al 31,9 en Santa Fe.
Digresión: o son muy pocos, o los radicales santafesinos no brindaron un apoyo contundente a su precandidato, Ernesto Sanz. En la provincia la segunda postulante más votada de Cambiemos fue Elisa Carrió, la de los anteojos de cotillón con strass. El senador radical que alió a su fuerza con el centroderechista PRO sólo tuvo 41 mil adhesiones en toda la provincia de Santa Fe, el 7 por ciento de la interna de Cambiemos. La chaqueña llegó a 10 puntos en esa coalición, ingrata base de sustentación para quien ofrenda su vida a la salvación de la República. Fin de la digresión.
Como se dijo, el dos veces gobernador y dos veces senador Carlos Reutemann apareció, por primera vez desde que se somete al voto popular, allá por 1991 cuando Carlos Menem lo convidó a la política, en el segundo lugar de una elección.
El resultado de las Paso nacionales, claro está, no es el definitivo. Los siete puntos que le sacó Perotti no son pocos, pero tampoco constituyen una distancia insalvable. Aun con resultados similares en las generales de octubre, Reutemann conseguirá su objetivo personal: permanecer seis años más en la Cámara de Senadores, su domicilio laboral de los últimos doce años.
A los 73 años, tal vez no sea el mejor modo de concluir su exitosa carrera política –en términos electorales, vale aclarar-, pero al menos lo aleja del fantasma de adherir a la moratoria previsional de la política, a la que el resultado de las Paso acercó a otros de los contendientes con larga trayectoria.
Qué Paso
Como un Chano electoral, el domingo 9 de agosto Hermes Binner chocó al Frente Progresista contra las urnas de las escuelas santafesinas. En un inesperado resultado –aún para los más pesimistas observadores de la riesgosa decisión del Frente de presentarse con “boleta corta” el candidato socialista a senador derrapó al cuarto puesto en los comicios.
La precandidatura de Binner consiguió apenas 209 mil votos en todo el territorio provincial, equivalentes al 13,13 por ciento de los sufragios válidosemitidos. Una estrechez electoral alarmante para el oficialismo provincial.
En Rosario, la ciudad que gobernó durante dos períodos y que significó su trampolín político a la gobernación en 2007, Binner también quedó en cuarto lugar, con 15 puntos en ese caso, detrás del precandidato a senador de UNA, el ignoto Eduardo Romagnoli, a quien aprovechamos para presentar como presidente de la Cámara de Comercio Italiana de Rosario y directivo del Rosgan, el mercado ganadero televisado de la Bolsa de Comercio local.
El postulante de UNA obtuvo el 18 por ciento de los votos, arrastrado por las precandidaturas presidenciales de Massa y De la Sota, a cuyas boletas fue adherido.
El primer indicio de que las cosas no andaban bien para el Frente Progresista el día de las elecciones fue la insólita ausencia de los candidatos en el bar El Cairo, donde habían convocado a los periodistas.
Cuando los trabajadores de prensa esperaban sacudir el tedio en que los había imbuido el conteo oficial a velocidad de quelonio, ofreciendo los datos de las tradicionales mesas testigos del socialismo, el precandidato del distrito Santa Fe al Parlasur, Carlos Comi (Coalición Cívica), degolló esa chance.
Informó que las mesas testigos estaban bien guardadas aunque, en rigor, dijo que se habían producido problemas técnicos para elaborar ese conteo, que usualmente suele estar bastante cerca de lo que finalmente cantan las urnas. A esa hora, pasadas las 23, nadie le quería poner la cara al cuarto puesto en el centro de cómputos del Frente Progresista.
Corta la bocha
Con el diario del lunes (literalmente, en este caso) el propio Binner asignó la magra colecta electoral a que “la boleta sábana nos jugó una mala pasada”. El problema, entonces, era el sistema electoral. En la misma entrevista, el diputado socialista afinó el análisis al asegurar que “en este caso, la gente eligió votar lo que era imprescindible, como fue candidato a presidente”.
De ese modo incorporó otro elemento de análisis: la decisión política del Frente Progresista de consolidar el acuerdo local con radicales y coalidores cívicos para evitar una fuga de votos hacia Cambiemos, donde radicales y carrioístas sellaron su suerte a nivel nacional.
Esa decisión fue la de presentarse a las Paso nacionales con boleta corta, compuesta únicamente por las categorías legislativas de senadores y diputados, sin adherir a la papeleta el cuerpo de postulantes presidenciales.
En el mismo sentido se pronunció unos días después el gobernador Antonio Bonfatti, quien también culpó al sistema electoral por la raquítica cosecha de votos.
“Fueron elecciones muy complicadas por la forma de votación. Hubo provincias con once categorías a renovar (entre las que no estuvo Santa Fe). Hay que modernizar esto; el sistema electoral siempre nos preocupa”, sostuvo el mandatario.
“Santa Fe tiene un sistema superador y eso alienta a que la gente pueda elegir sus candidatos”, abundó Bonfatti. “De esa manera –prosiguió- se evita el arrastre de lo que hoy es excluyente, que es la candidatura a presidente”.
Advertir luego de las elecciones que los ciudadanos iban a seleccionar precandidatos presidenciales y prestarían menor atención a las categorías legislativas es, sin dudas, un argumento pueril.
Las reglas de los comicios se conocían desde antes y la boleta corta del Frente Progresista no fue una imposición de la Cámara Nacional Electoral sino una decisión política de la coalición que gobierna Santa Fe. Sin dudas, esa determinación fue la principal causante del estrépito electoral del líder socialista, que terminó en un inédito cuarto puesto. Pero no es asignable a factores externos
El sistema electoral de boleta sábana es discutible, como lo son todos los regímenes de votación. La mentada boleta única que se emplea en Santa Fe, creen en el Frente Progresista, hubiese arrojado otro resultado. Al paladar de este cronista, el sistema santafesino agiganta los rasgos individuales de las figuras conocidas públicamente en detrimento de los proyectos políticos colectivos.
De todos modos, Binner tiene confianza en reponerse del traspié. “Puedo decir con cierta seguridad que estamos en condiciones de revertir este resultado”, sostuvo el lunes luego de los comicios.
Así, recordó que “en las elecciones anteriores, como en la del 2007 en las que en las Paso nos dio por debajo de lo esperado, después, en la elección general, se revirtió”.
“En el año 2011 pasó lo mismo con Antonio Bonfatti. En las Paso le dio un número, con menos votos de los que se esperaba, y en la general se consagró gobernador. Y algo parecido pasó con Miguel Lifschitz”, historizó el socialista.
En 60 días se vuelve a votar, esta vez para elegir a los candidatos definitivos que ocuparán los cargos en juego. Nada hace prever que el electorado deje de poner su atención en las elecciones presidenciales, donde la mayor incógnita consiste en saber si Scioli ampliará la diferencia obtenida en las Paso y si los comicios se polarizarán con Macri, o si Massa logrará aumentar el caudal obtenido en las primarias para construir un escenario de tres tercios.
En cualquier caso, Perotti luce destinado a repetir el resultado de las Paso con chances de ampliarlo, Reutemann a mantener su nivel de votantes para asegurarse otra estadía en la Cámara alta y Romagnoli a rezar para que Massa no sea víctima de una polarización entre el PRO y el Frente para la Victoria. Binner, en cambio, tiene dos meses para convertirse en el Hombre Manos de Tijera y evitar, así, su jubilación política.
Hace semanas que este campeón anda yirando errante por la zona de Entre Ríos y Salta (Rosario, zona centro). No puedo adoptarlo y en breve no podré seguir alimentandolo diariamente porque me mudo. Si algún corazón libertador quiere adoptarlo, de seguro se van a llevar muy bien.Sería lamentable que le suceda algo en la calle, como que lo adopte alguien que lo tironee del cuello y lo engorde a galletitas.
Fuente: El Eslabón
