
Vecinos de la localidad de Melincué se manifestaron en contra del avance del proyecto impulsado por el gobierno provincial para instalar allí la Unidad Penitenciaria N°12. Los lugareños saltaron ni bien advirtieron que el autor de la iniciativa –el senador departamental Lisandro Enrico–, dio en reiteradas oportunidades declaraciones a la prensa hablando de un supuesto acuerdo para llevar adelante la construcción del penal.
“Cuando vimos que Enrico decía en La Capital que había consenso para la construcción, nosotros nos preguntamos de qué hablaba”, contó Alicia Fernández al semanario El Eslabón, una de las referentes de la movida contra del proyecto carcelario. “La Capital no respondió a nuestro pedido del mismo espacio que le dio al senador para poder desmentirlo”, aclaró la vecina, en alusión al matutino rosarino que les negó el derecho a réplica. “Estamos tratando de llevar el tema a los medios nacionales porque Rosario es muy áspero”, agregó en este sentido. Además, la vocera contó que “toda la información se publica en la fanpage de Facebook «No a la Unidad Penitenciaria Melincué»”.
Melincué es cabecera histórica del departamento General López –por ser el pueblo más antiguo– pero, según contó la vecina, la Unidad Regional VIII fue prácticamente trasladada a Venado Tuerto, donde funciona casi en su totalidad. En Melincué funciona una alcaidía, donde se alojan los presos transitorios, aquellos que están siendo juzgados pero que todavía no tienen una condena firme.
“El penal empieza con un módulo pero cuando la capacidad carcelaria no dé más, van a construir más como hicieron en Piñero. Empezaron con tres módulos y ya están construyendo el sexto. No digo que va a crecer por el aumento del delito, sino el de la población”, comentó Fernández y recordó, además, que si bien hay presos con condena alojados en la alcaidía, “eso es un problema del propio Estado, que está fuera de reglamento”. “La mayoría de los presos son de Venado Tuerto, que la construyan allá”, disparó.
“Transformar la Alcaidía de Melincué en una penitenciaría implicaría que ingresen presos con condenas de 20 a 25 años, y eso significa que se instalen las familias de los presos. Además, algunos van a tener salidas transitorias”, especuló la mujer para quien “Melincué es la paz y la tranquilidad. Acá los chicos van a la plaza solos, dejan las bicicletas en la calle y nosotros queremos defender esa paz”, aseguró.
En este contexto, los lugareños participaron de una reunión con el presidente comunal Gabriel Rébora y le expresaron su disconformidad y desacuerdo con el proyecto y con las formas en que se estaban tomando decisiones. Allí mismo se le solicitó al jefe comunal que se realice una consulta popular por sí o no a la Unidad Penitenciaria en la ciudad. Rébora tranquilizó a la población y aseguró no haber firmado nada al respecto. “Si el pueblo no quiere, no se hace”, expresó.
El 10 de agosto pasado se realizó una reunión –a puertas cerradas– en la sala cultural de autoridades provinciales con la presencia del presidente comunal, autoridades de la Policía y algunos miembros del Consejo de Seguridad. Unos 300 vecinos se congregaron espontáneamente y a fuerza de presencia lograron participar de la reunión en la que el senador radical Lisandro Enrico presentó el proyecto. En ese marco, el legislador informó que se van a expropiar tres hectáreas de tierra donde se erigirá un “minipenal” para 160 condenados y procesados. Según Enrico, el proyecto genera una inversión de 70 millones de pesos y que se trata de una oportunidad que “jerarquiza” a Melincué.
“Los habitantes de Melincué tenemos otro proyecto de ciudad. Somos 2500 habitantes y no necesitamos ser un pueblo carcelario para progresar. Nuestro fuerte es el turismo, tenemos la laguna, la pesca, deportes náuticos; tenemos complejos de cabañas para fines de semana y no aceptamos todo lo que implica una unidad penitenciaria”, argumentó Alicia .
En este sentido, alegó que el penal no solo perjudica a Melincué sino a Firmat, porque se instalará entre ambas ciudades. No es la primera vez que la población se opone a este tipo de iniciativas, porque lo mismo ocurrió en La Gallareta, en Laguna Paiva, y en la comuna de Clason. En todos los casos retrocedieron porque el pueblo no quiso”.
Al respecto, la vocera de los melincuenses contó que la movida en contra del penal incluye a muchos jóvenes, estudiantes y profesionales y familias enteras que rechazan su instalación. “Habrá consenso político, pero del pueblo, no”, enfatizó por último la mujer.
Fuente: El Eslabón.
