
Maximiliano Rodríguez prendió el ventilador y realizó declaraciones explosivas. En una entrevista publicada por el diario La Nación, el referente rojinegro repartió palos para Lucas Bernardi, sus actuales y ex compañeros, la dirigencia y hasta para el Tata Martino.
Un tsunami. El ídolo, uno de los máximos referentes del plantel, una voz más que autorizada desnudando serios problemas internos. En un medio de alcance nacional, como La Nación, y en un momento en el que el grupo debería estar más unido que nunca para encarar lo que se viene y, sobre todo, para mejorar lo hecho el año anterior. Pero ya no hay vuelta atrás, Maxi encendió la mecha y sólo resta esperar el alcance de las esquirlas.
Primero habló de las pintadas y las balas que sacudieron las paredes de la casa de su abuela en cercanías del clásico rosarino. “¿Por qué sigue en Newell’s?”, le pregunta el periodista Cristian Grosso, y el futbolista leproso responde: “A ver… Hasta me lo dicen amigos que son de Newell’s. ¿La verdad? No lo sé. Es difícil de explicar el sentimiento que me une con el club. Me tocó vivir momentos muy feos y llegué a plantearme irme a jugar a cualquier lado”, pero enseguida, según lo publicado por el suplemento deportivo Cancha Llena, Rodríguez añade: “Este club es difícil de entender: cada uno busca su beneficio. Esto ya se lo dije al presidente en la cara, nadie me puede reprochar nada. Si vamos a buscar el beneficio para cada uno, estamos muertos. En Newell’s, por ejemplo, el área de marketing está peleada con el área de socios… ¡Si esto es Newell’s, cómo van a estar peleados los que están ahí adentro! No buscan el crecimiento del club, sino el beneficio personal. Yo, que volví a jugar por la camiseta, veo cómo unos y otros se pelean por dos pesos. Y cuando vos decís las cosas, hay gente a la que no le gusta escucharlas y aparecen las pintadas, que a veces vienen del mismo club. Y eso es lo más grave”.
Después habló de celos: “En el club hubo un antes y un después de las llegadas de Maxi Rodríguez (así, en tercera persona, a lo Diego) y Gabriel Heinze. A muchos les molestó que llegáramos y Newell’s saliera campeón. Personas que estuvieron antes y no lo pudieron conseguir. El club se hizo mucho más conocido y popular con las vueltas de Gabriel Heinze y Maxi Rodríguez, los logros tuvieron más rebote internacional, y eso despertó celos en otros”.
No cagarla
Hablando de cuerpo técnico, la mayor sorpresa de la entrevista que hizo pública el diario de los Mitre, fue la referencia –con mucho de crítica– de Rodríguez para con el entrenador actual de Newell’s, Lucas Bernardi. “Uno lo conoció como jugador y ahora él toma las decisiones. Vos de jugador hacés muchas cosas, le conocés todo. Puede ser chocante. Las decisiones las toma siempre el entrenador, y si no las querés aceptar, te tenés que ir”, soltó sin titubear Maxi, y acotó: “Yo soy un jugador grande que no quiere que le den vueltas y puede haber roces. Una vez me sacó y le dije que no estaba de acuerdo. Es normal que la relación se vaya distanciando, pero nunca voy a generar peleas por el bien del equipo”. Para que no queden dudas, de lo que piensa de su director técnico, Rodríguez disparó: “A mí, a Maxi Rodríguez, se me haría difícil terminar de jugar y al año estar dirigiendo a mis compañeros. Porque estaría rompiendo relaciones. Prefiero tener una amistad de por vida y no cagarla”.
Tema Central
Volviendo al encuentro que en apenas dos semanas paralizará a la ciudad, el ex jugador de Espanyol, Atlético de Madrid y Liverpool, confesó: “Cuando ves la fecha del clásico ya sabés que esa semana vas a tener que tomar otros recaudos, especialmente por la familia. Pero acá todo el mundo espera jugar el clásico. Los protagonistas tenemos una responsabilidad: desdramatizarlo. Yo quiero jugar el clásico, ganarlo y que sea un buen espectáculo. Sabemos que estamos en falta, yo más que nadie lo quiero ganar porque desde que volví no pude ganar ninguno. Yo quiero ganarlo más que algunos que están dentro de Newell’s. Cuando ocurrieron los episodios en la casa de mi abuela estuvo bueno que jugadores del equipo rival hablaran públicamente porque ayudaron a bajar los decibeles”.
En ese sentido, al ser consultado sobre la posibilidad de volver a vivir situaciones como las que padeció en la previa de clásicos anteriores, ante el inminente choque entre los equipos rosarinos por la segunda fecha del campeonato de AFA, el volante leproso deseó que “ojalá que no pase nada… todo tiene un límite”, confesó que “yo ya me tendría que haber ido a la mierda”, pero volvió a apuntar hacia adentro: “Quieren hacer ruido en el club y lo feo es cuando viene de casa. Te tenés que andar fijando en todos, porque hay gente en el club que no es hincha de Newell’s. Están trabajando ahí adentro y son los que te critican. En mi caso, lo más fácil, después de salir campeón, era irme otra vez a jugar afuera. Que se dude de los que volvimos es una falta de respeto”.
Todo tiene un final
Otro párrafo aparte, y picante, fue el que tuvo Maxi para con el Tata Martino. Primero señaló que durante la etapa que lo tuvo como entrenador en Newell’s “convivimos un año y todo fue muy rápido y muy intenso, pero en ese año descubrí su calidad como persona”, pero cuando llegó el momento de hablar de la Selección, el discurso viró 180 grados. “Me hubiese gustado que el Tata me llamara y me dijera: «Mirá, Maxi, no vas a estar en la Copa América». Lo podía entender, pero nunca recibí esa llamada y fue lo que más me molestó de él”, fustigó Rodríguez y confesó: “A veces tengo la ilusión de ir una vez más y hacer un último partido, pero creo que ya está, yo mismo cerré la persiana. Igual estoy tranquilo, mi despedida fue en el Mundial de Brasil”.
Vale la pena aclarar que horas después, el actual DT del combinado nacional, admitió haberse equivocado y le dio la razón a su ex dirigido: “Yo debería haber hablado con él, más que nada porque con Maxi tenía una relación de antes. Pero en este continuo pensamiento que tenemos los entrenadores… primero fue difícil que no fuera a la Copa América, porque fue el jugador que me tuvo pensando hasta último momento si lo llevaba. Y después, pensé mucho si lo llamaba o no y decidí no llamarlo, lo que fue una macana. Debería haberlo hecho. Lamentablemente, no lo vi más, ni siquiera me lo crucé en Rosario. Pero tiene razón Maxi, yo debería haber hablado con él”.
