
Mientras la negociación entre empresa y gremio ante el Ministerio de Trabajo provincial parece entrar en vía muerta, en la planta de General Motors la situación se torna insostenible para los trabajadores, que denuncian “una presión psicológica y moral permanente” contra ellos de parte de la patronal. “Desde que entramos hasta que salimos nos filman y nos persiguen con escribanos que labran actas”, relató a este diario digital Fernando Villalba, integrante de la comisión interna de la fábrica de Alvear. “Parece un campo de concentración”, reafirmó Marcelo Barros, titular de Smata Rosario. Este jueves, el pico de tensión fue en la planta de ensamble de Vitara, donde los gerentes llegaron a interrumpir momentáneamente la línea de producción.
El problema en ese sector se originó tras las amenazas de la patronal a unos 80 operarios contratados que prestan servicios allí: “los estuvieron apretando con que el 22 de diciembre se les terminan los contratos y no se los van a renovar, y por eso nos acercamos hasta esos compañeros para expresarles que estando todos juntos no vamos a permitir que echen a nadie. Los gerentes se asustaron y mandaron a parar la línea, nosotros les dijimos que eso es lock out y viola la conciliación obligatoria y después la volvieron a poner en marcha”, relató Villaba casi al mismo tiempo que estos hechos se producían, cerca de las dos y media de la tarde de este jueves.
El delegado sindical también destacó la presión a la que se somete a unos 150 operarios efectivos a los que la empresa quiere aplicar suspensiones, negándose a que la medida abarque a todo el personal aplicando un sistema de rotación, tal como reclama Smata: “los tienen sin hacer nada, en un galpón, y también los filman y los persiguen en cada movimiento que hacen”.
“Además los quieren enfrentar con el resto de los compañeros”, añadió Villalba, refiriéndose a los intentos de la patronal por hacer firmar a los operarios que sí están produciendo una declaración en contra de la rotación de las suspensiones. Afortunadamente, indicaron desde la comisión interna, tal iniciativa de la empresa tuvo escasísima aceptación. “Seguimos todos muy unidos”, remarcaron desde el cuerpo de delegados.
En cuanto a la negociación ante la cartera laboral provincial, este jueves no hubo avances. “Nosotros presentamos al Ministerio nuestro rechazo a lo último que la empresa planteó y llevamos una nueva propuesta: que se trabaje una hora menos por día garantizando la producción, pero con todos adentro. No vamos a aceptar ningún arreglo que no sea con todos los compañeros adentro”, indicó Barros. Las alternativas que viene manejando la patronal, en cambio, apuntan siempre a la reducción de la cantidad de personas dentro de la planta.
El titular de Smata relató también que plantearon ante los funcionarios provinciales la situación en la planta. “Les dijimos que no pueden permitir lo que están haciendo: filman, hacen actas con escribanos, los persiguen hasta cuando van al baño. Son peor que los militares, es como en un campo de concentración”, señaló Barros.
En cuanto al futuro, el dirigente de Smata dijo que esperarán una nueva citación de Trabajo, “que tendrá que ser el lunes o el martes, porque el miércoles ya está terminada la conciliación obligatoria y no hay más prórroga”.
Y si para entonces no hay acuerdo, el conflicto se agravará. Desde Smata ya advirtieron que tomarán medidas de acción directa, y no descartan tomar la fábrica.
Mientras rija la conciliación obligatoria siguen suspendidos los más de 400 despidos que General Motors anunció el mes pasado, originando la tensión que se fue incrementando con el correr de los días.
La empresa aduce bajas en las ventas, y sus directivos locales afirman que la decisión de achicar la producción en Alvear se toma en el nivel central de conducción de General Motors, en Estados Unidos, donde varias automotrices están negociando con el futuro gobierno de ese país un paquete de ayuda económica con la crisis financiera internacional como marco.
Apenas iniciado el conflicto desde Smata se mostraron dispuestos a adaptarse a una reducción en la producción, pero rechazaron terminantemente la posibilidad de despidos planteando alternativas como la de las suspensiones rotativas.
Además, remarcaron que es probable que la empresa pueda tener ahora problemas económicos, pero insistieron en que la enorme ganancia que General Motors obtuvo en los últimos años es más que suficiente para afrontar una coyuntura distinta, sin despedir personal.
