El ministro de Seguridad de la provincia, Daniel Cuenca, aseguró que la policía “tuvo prudencia” durante el enfrentamiento a tiros, palos y piedras entre dos sectores del sindicato de la industria láctea que se produjo este miércoles en el macrocentro de Rosario, y que “intervino en el momento indicado”. Un muerto y otros tres heridos de bala –aparentemente uno de ellos de gravedad– refutan las aseveraciones del funcionario.
La de este miércoles –y perdón a los lectores por el lugar común– fue la crónica de una muerte anunciada. La seccional Rosario de Atilra, que hace una semana sufrió una agresión física de militantes de la conducción nacional del gremio, anunció que durante el acto de este miércoles los episodios violentos podrían repetirse.
Desde la mañana los medios de comunicación informaron sobre la presencia de manifestantes provenientes de otros puntos del país que estaban concentrados en la zona noreste de la ciudad.
El mismo Cuenca dio cuenta de eso en una entrevista de esta tarde con Radio Dos al asegurar que “desde temprano se dispuso un operativo para chequear a los vehículos que llegaban a la ciudad” para detectar “si no había elementos delictuales” y, en tal caso, “se los dejaba pasar”.
El ministro aseguró que “se trató de que no haya excesos” pero reconoció que hubo imprevisión de las fuerzas de seguridad al afirmar que se “vieron desbordados” los controles “porque la gente que vino era mucho más de lo que se preveía”.
Vale recordar que se trata de una disputa gremial y no de una pelea entre egresados de dos escuelas secundarias, y que el antecedente más cercano había sido una gresca a palos y cadenazos apenas una semana antes, donde también hubo heridos. Era de prever que el segundo encuentro no sería para debatir racionalmente mociones de orden que llevaran a un entendimiento de las partes.
La seccional Rosario de Atilra denunció que hubo “zona liberada” en las inmediaciones de la sede sindical, por cuanto una vez que terminó el acto organizado para repudiar las agresiones de la semana anterior, los manifestantes venidos de otros puntos del país quisieron “copar” el gremio por la fuerza y llegaron hasta la puerta del inmueble de San Luis e Iriondo, bajo la impávida mirada policial.
“La policía no es que no actuó sino que tuvo una prudencia y la violencia excedió el marco de la prudencia”, intentó explicar el funcionario encargado de la seguridad pública en la provincia.
“Estamos hablando de dos grupos identificados de violencia con palos, no era una balacera, porque parece que hay armas de por medio y la policía mira, esto no fue así, la policía estaba actuando en el momento indicado”, agregó Cuenca a quien, como dice Maradona, se le escapó la tortuga.
