El gobernador Hermes Binner y la ministra de Educación de la provincia, Elida Rasino, presidieron este lunes en Rosario el acto de apertura del ciclo lectivo 2009 para el nivel primario. Y hubo un homenaje "a la ley de los guardapolvos blancos".

El inicio formal de las clases se realizó en la escuela Nº 610 Republica de Bolivia, La Paz 3050, del barrio Parque en la ciudad de Rosario, con la presencia de docentes, padres y alumnos del establecimiento.

Estuvieron presentes, también, el intendente municipal local, Miguel Lifschitz; los senadores nacional Rubén Giustiniani y provincial Juan Carlos Zabalza (Rosario), diputados provinciales y autoridades del establecimiento, entre otros.

Con el inicio formal de las clases, 292.591 alumnos comenzaron a cursar en el sistema de enseñanza primaria pública en la provincia, a los cuales hay que sumarle otros 105.582 chicos que asisten a escuelas privadas, se informó oficialmente.

“En el caso de las escuelas públicas, 108.611 estudiantes corresponden a la regional Rosario (64.548 a la ciudad de Rosario) y 67.531 a la de Santa Fe (31.169 a la ciudad capital de la provincia)”, agregaron desde el Ministerio de Educación.

En su discurso, el gobernador Binner expresó: “El proceso de aprendizaje es un momento fundamental para el ser humano. Por eso el inicio del año es un motivo de alegría para la ciudad y para la provincia. Cuando comienzan las clases –prosiguió–, comienza un nuevo humor en la gente. Comenzamos a construir la sociedad que necesitamos los santafesinos y los argentinos”.

El mandatario santafesino felicitó a los docentes de toda la provincia, así como a padres y niños “por este momento tan agradable que nos hacen vivir en nuestras vidas”.

“Estamos confiados en que este momento es el que tenemos que desarrollar para el futuro social; momento en que los padres nos sentimos responsables, tenemos obligaciones y compromisos para que los niños puedan crecer y pensar”, agregó el gobernador, haciendo referencia al pensamiento del pedagogo italiano Francesco Tonucci.

Por otro lado, Binner recordó la sanción de la ley 1.420: “La ley de los guardapolvos blancos, la ley que posibilitaba cubrir por igual a los hijos de los ricos y de los pobres. Onésimo Leguizamón –evocó– envió al Congreso de la Nación este proyecto con un mensaje en el que planteaba que la escuela debía ser el lugar donde se aprendiera a ser hombre. Agregaba que la educación permitía aprender a leer, pero también a ser parte de la sociedad. Era una visión que adjudicaba a la escuela la tarea de enseñar a pensar y también a ser miembro de una sociedad integrada”, resumió Binner.

“Recuperar el placer de enseñar”

La ministra de Educación, Élida Rasino, dijo que “la escuela es un hacer cotidiano de risas, pasos, voces, gritos y también alegría. Es un hacer comprometido con la posibilidad de abrir los corazones para dar paso al conocimiento; de abrir el pensamiento para entender que es importarte estar juntos; de abrir las manos para construir el nosotros que tanto necesitamos”.

“Estamos aquí –expresó– para abrir paso a lo nuevo, a los niños que son el futuro de este mundo. A pesar de que las cosas no están bien, estamos juntos para hacer un futuro mejor y fortalecer la capacidad de crecer en las dificultades”.

Para finalizar, la ministra sostuvo: “Creemos que vale la pena dejar por un rato el malestar y darle paso a la esperanza y recuperar el placer de enseñar; una nueva educación es posible y vamos a sentir que vale la pena”.
 

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