Llamen a Lincoln, que Obama está en problemas. La revista estadounidense The Nation publicó una nota de Peter Rothberg en la que se reseña la lucha del sindicato de los trabajadores de quintas de Immokalle, localidad ubicada en el estado de Florida y considerada "la capital del tomate" en los Estados Unidos. Los recolectores, en su gran mayoría inmigrantes, sufren condiciones infrahumanas y esclavitud, algo muy similar a lo que se denuncia, por ejemplo, con relación a las quintas cercanas a Rosario.

En The Nation hemos intentado seguir la lucha de la Coalición de Trabajadores de Immokalee, (CIW) una organización compuesta principalmente de inmigrantes latinos, haitianos y aborígenes que trabajan en Immokalee, Florida, como recolectores de tomates.

Fundada en 1993 como una "comunidad basada en la organización de trabajadores" la organización ha obtenido victorias gremiales y ha alcanzado notoriedad internacional, estableciendo colaboraciones fructíferas con una amplia gama de grupos de base, en particular la alianza con Student Farmworker (Estudiantes Granjeros).

El más conocido triunfo de CIW llegó en 2005 después de un período de cuatro años de lucha que incluyó un boicot de 10 días de huelga de hambre contra la empresa Taco Bell (la corporación que es propietaria de Taco Bell, Pizza Hut y Long John Silver’s). La firma finalmente accedió a todas las demandas del CIW, entre ellas el aumento de un centavo por libra en los salarios de los recolectores de tomates, y la colaboración de los trabajadores en la elaboración y ejecución de un código de conducta.

Esta victoria ayudó a aliviar algunas de las peores injusticias que padecen los trabajadores migrantes en la región, pero los dramáticos abusos continúan en Immokalee, la capital del tomate en los Estados Unidos, donde se cosecha el 90 por ciento de los tomates frescos que se consumen en el país.

Según señaló Barry Estabrook en un excelente artículo publicado en el reciente número de la revista Gourmet, la agrupación lucha gremial de quinteros continúa su lucha por otra reivindicación bajo la consigna: “Cero esclavitud moderna”.

Según el informe de Estabrook, la servidumbre involuntaria – la esclavitud – está vivita y coleando en Florida. Desde 1997, los agentes del orden han liberado más de mil hombres y mujeres en siete casos la esclavitud. Y esos son sólo los casos que resultaron con condenas. Asustados, indocumentados, con desconfianza de la policía y hablando poco o nada de inglés, la mayoría de los esclavos se niegan a declarar, lo que significa que sus captores no puede ser juzgados.

Ahora, la CIW está centrando sus esfuerzos en convencer a gobernador del estado de Florida, Charlie Crist (que ejerce enorme influencia en la política pública y la industria agrícola), para que condene estas graves violaciones a los derechos humanos.

En concreto, la campaña consiste en pedir a Crist:

1. Que condene públicamente la existencia de la esclavitud moderna en la Florida;

2. Que se comprometa con todo su poder de gestión para abordar en forma inmediata la plaga de los abusos y el trabajo forzoso en los campos de la Florida:

a. Reunión con la Coalición de Trabajadores de Immokalee y funcionarios federales que persiguen estos casos, y

b. Exigir que los productores de tomates de Florida a renunciar a los acuerdos firmados con empresas de comidas rápidas y supermercados, para así garantizar una mejor remuneración y lograr mejores condiciones de trabajo de los recolectores de tomates. La idea es eliminar las condiciones que implican trabajos forzados.

Añadir su voz a este llamamiento de lucha contra la esclavitud de hoy haciendo click aquí, donde puede obtener más información acerca de la petición y de la campaña, que entre otras medidas consiste en enviar un correo electrónico o fax al gobernador, y reenviarlo además a los amigos.

También vale la pena pensar en cómo desvincularnos nosotros mismos, como consumidores, de la esclavitud vinculada con la recolección de tomates. En los meses cálidos, la mejor solución, cuando sea posible, es comprar tomates de temporada en pequeños negocios. Pero ¿qué pasa en invierno? Hasta el momento, Whole Foods es la única cadena de supermercados que ha firmado un convenio con la CIW para colaborar con la Campaña de Alimentos, lo que significa que ha prometido no comprarle a los productores que toleran graves abusos de los trabajadores y, además se comprometió a proveerse de tomates pagando un precio que permita que los trabajadores tengan salarios dignos. Otra forma de actuar durante los meses fríos es comprar tomates de invernadero, incluyendo la compra de racimos de tomates.

Ambas opciones son, por supuesto, caras. Quizás es mejor camino sea actuar como si los aviones no existieran: acopiar tomates en verano y aprender a apreciar más los rábanos y la remolacha en invierno.

(Fuente: The Nation)

(Traducción: Pablo Bilsky)

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