
Un multitudinario acto de apoyo a los 500 obreros de la planta autopartista Mahle, que bajó sus persianas una semana atrás, tuvo lugar durante la mañana de este viernes frente a la sede fabril –tomada por los empleados– ubicada en Perón (ex Godoy) y Felipe Moré. La convocatoria juntó a un amplio abanico de sindicatos, organizaciones sociales, políticas y estudiantiles. Los discursos en el escenario, montado sobre la avenida Perón, frente a los portones de la planta, fueron en mayor parte testimonios de los propios operarios de Mahle, quienes además expresaron agradecimiento a los convocados y advirtieron que no bajaran los brazos en la lucha por salvaguardar sus fuentes laborales. En ese marco también se leyeron cientos de adhesiones y mensajes de apoyo.
A 123 años de la ejecución en Chicago de activistas sindicales que luchaban por las ocho horas de trabajo, por lo que se conmemora el 1º de mayo como el Día del Trabajador, y a casi diez años de que en el país –y en particular en la región del gran Rosario–, la desocupación comenzara a trepar a cifras catastróficas, la memoria de la clase trabajadora se hizo presente como un escudo protector para luchar contra cualquier posibilidad de cierre de núcleos productivos.
En el acto de ayer en la zona oeste, las consignas “por la defensa de los puestos de trabajo” y “que la crisis no la paguen los trabajadores”, convocaron a más de cinco mil personas, entre obreros, representantes sindicales, estudiantes, militantes políticos, familiares de los operarios y vecinos.
“Quedamos 500 familias fuera del sistema, es tanta la angustia y la desazón que me produce la forma en que nos borraron de un plumazo, de una manera artera y vil; hicieron un vaciamiento y saquearon una fábrica con 70 años de historia, con varias generaciones produciendo para un sistema que nos tiene cautivos y víctimas de modelos económicos corruptos que permiten que vengan extranjeros a explotarnos… y después hablan de Cristóbal Colon ¡Si aún vienen a cambiarnos espejitos de colores por dignidad” ”, dijo en su discurso Mónica Riccioni, una obrera que hace 18 años que trabaja en la planta.
En tanto, sólo subieron al escenario algunos invitados como el padre Osvaldo Bufarini, quien recalcó el egoísmo empresarial y la falta de un gesto solidario al que contrastó con el milagro de Cristo de la multiplicación de los panes, o la madre de la Plaza 25 de Mayo, Herminia Severini, quien valoró la fortaleza de las mujeres en todas las luchas obreras, ya sea como operarias o como esposas de los obreros, y dio animo a los obreros de Mahle que la ovacionaron.
En tanto, el arco sindical que rodeó al acto incluyó a varios gremios enrolados en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y a algunos de los que protagonizaron recientes conflictos, como el de los aceiteros de la planta Molinos, los metalúrgicos de ruedas EB o los trabajadores lecheros de Cotar nucleados en Atilra.
También se hicieron presentes organizaciones sociales de distintos posicionamientos políticos como la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), varias agrupaciones estudiantiles universitarias, y partidos políticos de izquierda como el Partido Comunista (PC), el Partido Obrero (PO)y el Partidos de los Trabajadores Socialistas (PTS). Desde la UOM y la CGT solo concurrieron representantes de las segundas líneas.
En tanto, al mismo tiempo que se desarrollaba el acto el ministro de Trabajo de la provincial Carlos Rodríguez y la viceministra Alicia Ciciliani, junto a los concejales María Eugenia Bielsa, Jorge Boasso y Fernando Rosúa recorrían la planta.
Los legisladores se comprometieron a impulsar el cierre de la importación de aros de pistón, piezas que en la Argentina sólo se fabrican en Mahle, para favorecer así la reactivación de la planta y la llegada de un inversor, para lo que convocarán a una reunión en el Concejo a diputados y senadores nacionales de Santa Fe.
El lunes el ministro de Trabajo de la Nación Carlos Tomada recibirá tras una gestión realizada por el secretario general de la UOM, Antonio Caló, a los delegados de la fábrica a fin de llevarles tranquilidad sobre la continuidad laboral.
