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El diputado Jorge Lagna dijo que “Hermes Binner –descuidando su rol de gobernador de todos los santafesinos– anda con un frasco de formol en la mano para convertirse en «jefe de campaña» y capitanea un ejército de restos políticos devenidos del naufragio de la alianza delarruista”.
Para el legislador, “con una postura solemne sin ideas, Binner explica a la sociedad las ventajas de votar este variopinto espectro de reciclados políticos: Rubén Giustiniani, Carlos Favario, Carlos Comi, Jorge Alvarez y demás contertulios”.
Lagna recordó que el mandatario santafesino “ha sufrido la cuasi-deserción de uno de más sus fieles mercenarios políticos, el inefable Marcelo «Trompa» Brignoni, un verdadero adelantado en el culto del «tránsfuga político», a punto tal que hoy apoya a Agustín Rossi pero integra el bloque de diputados provinciales del frente binnerista”.
En el tono frontal que lo caracteriza, el presidente del bloque Santa Fe Federal disparó: “Dañinos y destructivos, (el socialismo) no ha podido vertebrar una idea innovadora, siempre termina delatando sus complejos de origen, un odio visceral hacia el peronismo y especialmente hacia la figura de Carlos Alberto Reutemann”.
Lagna expresó que “adictos a lo mediático, (los socialistas) esgrimen cualquier comentario descalificante, sin vocación ni estrategia. Obligan a la sociedad santafesina a ser espectadora de reciclados acuerdos temporales e inútiles con la fauna más desacreditada de la política provincial. Eso sí, cada día se los nota más nerviosos y agresivos, tal vez por esquivos números de encuestas que van mellando el espíritu y la confianza de la heterogénea tropa, a punto tal que traen a escena a una asalariada del gobierno blandiendo numéricos de empate, que obviamente ni ella puede creer”, en referencia a una encuestadora oficial.
Sin abandonar por un instante la dureza de sus críticas, el diputado de Venado Tuerto azuzó a los socialistas: “Creen ingenuamente que reiterando las mismas conductas y las mismas frases huecas, han de tener distintos resultados. Esta especie de «esquizofrenia política» devenida desde un cinismo increíble califica a individuos y gobiernos peronistas sin la menor autocrítica, menosprecia y subestima a las mayorías populares, que han sido testigos obligados e inocentes victimas de sus catastróficos gobiernos”.
Por último, Lagna sentenció: “Nada aportan, poco suman, no hay ideas, propuestas enriquecedoras, sólo eslogan, griterío de estudiantina y una unívoca propuesta: matar a Reutemann”.
