Pese a la creciente estatización de la economía en los Estados Unidos, un hecho que enfurece a los republicanos –que llegaron a acusar al presidente Barack Obama de “querer imponer el socialismo”–, la crisis continúa, y los platos rotos los pagan los trabajadores con la pérdida de sus fuentes de trabajo.
En mayo el desempleo llegó al 9,4 por ciento, lo que significó la pérdida de 345 mil empleos. Y todo por la crisis financiera producida por los más ricos, que son los que siguen recibiendo la millonaria ayuda estatal.
Los Estados Unidos perdieron el mes pasado 345 mil empleos por la crisis, una cifra que sin embargo es menos de lo previsto, lo que refuerza las señales de que la recesión más profunda en medio siglo está empezando a revertirse.
La caída de empleos de mayo es la menor en ocho meses, luego de una pérdida de 504 mil empleos en abril último, según un cable de la agencia de noticias Bloomberg.
