
Cristina recordó que la obra estuvo paralizada durante una década por culpa del modelo neoliberal. Fue en el marco del acto donde se selló el recipiente de presión del reactor, lo que permitirá dar inicio a la puesta en marcha de esa central nuclear.
La presidenta recordó que las obras estuvieron paralizadas durante más de una década ya que, según dijo, en ese momento la energía “no era necesaria” en el país porque no se producía. En ese marco, también apuntó a la oposición y sostuvo que “hay algunos que quieren volver al pasado, que andan diciendo por ahí que volverían a privatizar Aerolíneas Argentinas”. Y agregó: “Son los que sueñan con el viejo modelo de los 90. Claro, tal vez obtuvieron muchas ganancias durante esos años, años en que los argentinos quedaban sin posibilidades de progreso”. En la ceremonia estuvieron presentes el gobernador Daniel Scioli, el ministro de Planificación Julio De Vido, el titular de Atucha II José Luis Antunez, el secretario de Energía Daniel Cameron, y el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro.
Cristina presidió la ceremonia que dio inicio a la puesta en marcha de la planta, prevista para 2011. La obra se había frenado en los ’90, pero en 2005 la administración de Néstor Kirchner tomó la decisión de terminarla. Ubicada sobre el Río Paraná, en la localidad de Lima, partido de Zárate, la central será vecina y aprovechará gran parte de la infraestructura de Atucha I, y la inversión total para su culminación rondará los 2.000 millones de dólares. "Hoy el mayor porcentaje de energía eléctrica se concentra en generación fósil –un elemento escaso y no renovable– y creo que debemos ir a un mix de energías, en las que la nuclear por su bajo costo y menor contaminación, no puede faltar", dijo el ingeniero José Luis Antúnez, director de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), firma encargada del montaje.
El reactor, modelo PHWR (Pressurized Heavy Water Reactor) de diseño alemán con un peso total de 3.300 toneladas y una capacidad de potencia de 740 MW (megavatios), funcionará a base de uranio natural y agua pesada provista -esta última- desde la Planta de Arroyito, en la provincia de Neuquén.
El ingeniero José Luis Antúnez, director de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la firma encargada del montaje, dijo a Télam que el reactor es uno de los de mayor tamaño de los existentes en el mundo. Consta de una pared cilíndrica de 29 centímetros de espesor, una altura de 14 metros y un diámetro de 7,3 metros.
La maniobra de colocación de su tapa, que pesa 290 toneladas, implicó la bajada de la misma por medio de una grúa hasta el nivel de cero metro, a la altura del borde superior del recipiente del reactor. Esa maniobra demandó 53 minutos.
Una vez apoyada en el lugar, la tapa se abulonó para luego soldarla y sellarla definitivamente. Antúnez indicó que el paso siguiente fue la realización de las pruebas de presión de los sistemas Primarios y Moderador, para poder comenzar con el proceso de puesta en marcha de la central.
Finalizado este paso se efectuó el blindaje del recinto de rotor por el resto de su vida útil estimado en 40 años, pero ya se homologaron algunos existentes en EEUU por 60 años, que se estima será el plazo total de Atucha II.
El ejecutivo de NASA explicó que "una vez cerrado no se puede ingresar al recinto que contiene al reactor, por lo que el recambio de los elementos combustibles (barras de uranio natural), que se hace todos los días, se efectúa en forma robotizada" La construcción de la planta se frenó a comienzo de los 90, cuando la obra ya estaba en un 80 por ciento. En 2005, la administración de Néstor Kirchner tomó la decisión de terminarla.
En 2006 se reinició la obra civil (tendido de cañerías para enfriamiento, tomas de agua del río, planta de bombeo) es decir la obra hidráulica que estuvo a cargo de la firma Dycasa; luego Electroingeniería, Iecsa y Techint, realizaron el montaje y tendido de cañerías de los equipos mecánicos de la parte nuclear.
Allí colaboraron también algunos de los técnicos de Siemmens que trabajaron en la fabricación de las turbinas de la central.
El "trabajo más delicado", según Antúnez, el montaje del reactor y la colocación del sistema de carga del combustible, que consta de 451 canales para cargar combustible, 76 espárragos de ajuste está a cargo de NASA.
Hoy el total de obra de la central tiene el 95 por ciento ejecutado, mientras que el montaje de la parte electromecánica registra un avance del orden del 75 por ciento.
La inversión para la terminación –20 por ciento restante que se encaró en 2006– ronda los 2.000 millones de dólares.
La gente de NASA asegura que hoy la nuclear "es la energía más segura tiene cuatro redudancias (opciones para revertir incidentes), una más que los aeronáuticos".
Una de las claves de esa seguridad puntualizan, está en la doble esfera de 54 metros de diámetro dentro de la cual se aloja el reactor: la primera de acero inoxidable de 3 centímetros de espesor y otra -que la recubre- de hormigón de 80 centímetros.
Atucha II esta ubicada sobre la margen derecha del río Paraná, en la localidad de Lima, partido bonaerense de Zárate, y da trabajo actualmente a alrededor de 5.000 personas.
"Llevamos 16 millones de horas/de trabajo de mano de obra intensiva, somos los mayores generadores de empleo y al finalizar dejará a mucha gente con oficios especializados. La mayoría de Zárate y su zona de influencia", dijo Antúnez.
Diariamente llegan a la Central 190 micros desde distintos puntos del conurbano y la Capital Federal. Se preparan 5000 almuerzos por día y 2000 cenas. 700 personas duermen en las barracas y se construyeron 72 viviendas, que se agregaron al barrio de Atucha I para dar alojamiento al personal.
Cuando la obra haya concluido y la central entre en operación trabajarán en Atucha I y Atucha II alrededor de 1.100 personas.
Atucha II tiene una escuela de soldadura que califica bajo una norma europea muy rigurosa, y que formó a la mayor parte del plantel de más de 330 soldadores que trabajan en la obra. Además funciona allí el taller de soldadura de acero inoxidable más grande de la Argentina.
(Fuente: Télam)
