Una jueza de Carolina del Sur (EE.UU.) ordenó el cierre de una casa de sepelios que en 2004 amputó las piernas de un cadáver para que cupiera en el ataúd. En el juicio, el propietario de la misma, Michael Cave, admitió que uno de sus empleados cortó a la altura de los gemelos las piernas del fallecido James Hines, que medía dos metros, sin comunicárselo a la familia.
Según Cave, el trabajador pretendía "ahorrar más sufrimiento a los familiares". El caso salió a la luz hace un año, cuando un ex trabajador de la funeraria hizo saber la verdad a la viuda de Hines. El mes pasado, el comité de funerarias del estado resolvió retirar la licencia de funcionamiento a la empresa de pompas fúnebres, situada en la localidad de Allendale.
En la audiencia de hoy, Cave pidió a la juez que no respaldara esa decisión, al alegar que nunca estuvo al tanto de que uno de sus trabajadores había usado el serrucho, y aseguró que la funeraria ha desempeñado su labor
(Fuente: ABC de España)
