
Los restos del escritor y periodista Aníbal Ford, que dejó este mundo este viernes a los 75 años, fueron sepultados este sábado en el cementerio de la Chacarita, según informaron familiares a la agencia de noticias oficial Télam.
Un gran amigo suyo, Julián Gallo, recordó, a través de Internet, la extensa trayectoria que tuvo como docente universitario y sostuvo que también “sabía de mapas, de viajes, de montañas y de tango”.
Ford había egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, fue profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), director de la carrera de Comunicación y de la maestría en Comunicación y Cultura de esa casa de estudios.
Durante la década de los 60 formó parte de los equipos de EUDEBA y del Centro Editor de América Latina. Además fue jefe de redacción de la revista Crisis, columnista en La Opinión, El Porteño y Página/12.
Como escritor publicó las novelas “Sumbosa”, “Ramos generales”, “Oxidación”, “Los diferentes ruidos del agua” y “Del orden de las coníferas” y entre sus ensayos figuran “Desde la orilla de la ciencia”, “Navegaciones” y “La marca de la bestia”.
Sin embargo, su escritura siempre estuvo caracterizada por los cruces, que hacían posible la mezcla de ficción con información periodística y académica, o el relato de algún viaje: mejor si era en la Isla de los Estados o, porqué no, también en la pampa húmeda o en el Delta del Tigre.
“Nunca pude diferenciar con claridad la literatura de otros quehaceres políticos, cotidianos o científicos”, escribió alguna vez este escritor y docente que a lo largo de su vida supo cosechar tantísimos amigos.
