Aros Kim cerró finalmente la compra de la ex Mahle, aunque recién tomará posesión formal de la planta de avenida Perón al 5600 a fines de diciembre. Desde Kim confirmaron que en esta primera etapa van a incorporar a 150 trabajadores y la propuesta alcanza a los 429 ex empleados de Mahle hasta el cierre del 24 abril pasado. Los 139 trabajadores que pelearon hasta el final por conservar sus fuentes laborales piden correr con ventaja para ingresar a la nueva empresa que continuará con la fabricación de aros de pistón.
Hasta los primeros meses del próximo año se abre un período donde el empresario Jorge Basualdo de Aros Kim deberá ultimar detalles con relación a los niveles de actividad, estado técnico de las máquinas y los mercados donde se comercializará la producción, además de terminar de rubricar acuerdos definitivos tal como acordaron ambas partes.
En los últimos meses Mahle pagó la totalidad de los haberes y las indemnizaciones correspondientes a la terminación de la relación laboral con quienes fueron sus empleados. “Nosotros rechazamos el telegrama de despido y las indemnizaciones para priorizar la vuelta al trabajo. Hemos hecho muchas cosas para conseguir la reapertura de la planta y ahora esperamos que haya voluntad para reconocer tanto esfuerzo”, sostuvo Claudio Maldonado, ex delegado de los trabajadores, quien calificó como un “triunfo” la concreción del traspaso a manos de Aros Kim.
La planta industrial de la zona oeste reabrirá sus puertas y retomará la producción durante el primer trimestre de 2010. Desde Kim destacaron la colaboración tanto del gobierno nacional como provincial.
Kim fabrica aros desde hace más de cincuenta años. Su casa central está radicada en Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires, donde emplea a treinta personas. A la casa central de la autopartista ahora se le suma la sede rosarina.
El conflicto de Mahle llega así a su fin después de casi siete meses de lucha de los trabajadores. Y se resolvió con la ya anunciada reapertura de la empresa, en un contexto de crisis global que destruye miles y miles de puestos de trabajo. Quizá no es lo ideal y hubiese resultado más satisfactorio que Kim incorporé a más obreros, pero que la empresa, ahora de capitales nacionales, retome la actividad productiva en una coyuntura laboral por lo menos dificultosa, es digno de resaltar.
