El presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad llegó a Brasil acompañado de 200 empresarios. Se reunirá este lunes con Lula y con directivos brasileños de los sectores de petróleo, minería, agricultura y bienes de capital.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibe este lunes a al mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad.

El mandatario iraní llega a Brasilia en medio de las amenazas de sanciones por parte de Estados Unidos y las grandes potencias europeas por no responder a la propuesta del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de enriquecer su uranio en Rusia.

Ahmadineyad busca el apoyo de Lula, quien se ha mostrado proclive al desarrollo de tecnología nuclear con fines pacíficos y es contrario a las sanciones que podrían frenar el despegue del comercio bilateral, asunto que también centrará la reunión.

Lula justificó el diálogo con Ahmadineyad hasta delante del presidente israelí, Shimon Peres, durante la visita que éste hizo a Brasil hace una semana, si es que sirve para al menos extraer “una palabra o una coma” en aras de la paz.

Para Brasil, esta es una oportunidad de crearse una imagen de mediador internacional que secunde su campaña para hacerse con un asiento permanente en una hipotética ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU.

En esta línea, Lula recibió en solo una semana por separado a Peres y al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas y logró que ambos se mostraran a favor de su mediación en el conflicto de Medio Oriente.

Al margen de la cuestión nuclear, la visita también tendrá un fuerte componente comercial, puesto que Ahmadineyad estará acompañado de una comitiva de cerca de 200 empresarios que celebrarán un encuentro con directivos de firmas brasileñas de los sectores de petróleo, minería, agricultura y bienes de capital.

Por otra parte, cerca de 2.000 personas se congregaron este domingo en la playa de Ipanema de Río de Janeiro para rechazar la visita de Ahmadineyad y pedirle explicaciones al presidente Lula por recibirle. En la protesta se unieron las comunidades judía y árabe, grupos religiosos de raíz africana, agrupaciones de homosexuales y numerosos civiles.

“Lula, explica a tu invitado qué son los derechos humanos” o “negar el Holocausto es igual a negar la esclavitud” fueron algunos de los eslóganes exhibidos en las pancartas que portaban los manifestantes.
 

 

(Fuente: Cronista Comercial)

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