
El conservador Porfirio Lobo Sosa fue proclamado presidente de Honduras después de las oscuras elecciones celebradas este domingo, apoyadas por EE.UU. Para Cristina fueron “pseudo elecciones y casi simulacro”.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner calificó de “pseudo elecciones y casi simulacro” los comicios realizados ayer en Honduras, donde meses atrás un golpe cívico-militar derrocó al mandatario Manuel Zelaya, y lo diferenció del ballotage que tuvo lugar en Uruguay.
Al pronunciar su discurso en la primera sesión de la Cumbre Iberoamericana, que se desarrolla en la ciudad portuguesa de Estoril, la jefa de Estado expresó sus felicitaciones al electo mandatario uruguayo José ‘Pepe’ Mujica, a quien calificó de “amigo y compañero” y también al pueblo oriental que ayer emitió su voto en la segunda vuelta electoral.
Tras referirse a las elecciones uruguayas, Fernández de Kirchner remarcó que “se torna insoslayable referirse a otra pseudo elecciones, casi simulacro, que se realizó en Honduras, en el marco de la más absoluta ilegalidad democrática”.
Aunque Washington avaló los comicios y pareció dispuesto a reconocer al ganador, países como como Brasil, Argentina y Venezuela, no avalarán al ganador porque sería respaldar a los líderes del golpe.
Tanto Perú como Panamá, mantuvieron una distancia prudente, pero al final el gobierno panameño se alineó con Washington y el presidente peruano Alan García dijo que esperaría los resultados
Cabe recordar que el conservador Porfirio Lobo Sosa, al obtener el 55,90% de los votos con el 61,89% de las mesas escrutadas se consideró presidente y prometió que a llamará a un diálogo nacional "sin excluir a nadie".
En su opinión, estos fueron los comicios "más participativos", con un 62% de participación según los datos oficiales parciales, y "los más limpios", pese a no ser supervisados por organismos multilaterales.
Lobo dijo que "hoy es el día en que los hondureños salieron a las calles a votar y lo hicieron por el futuro de Honduras, sin temor a las amenazas" y que el país "ha decidido su propio futuro". A ellos les prometió "un cambio profundo" en el país y "traer paz" para atraer las inversiones extranjeras e incentivar así la creación de empleo.
Por su parte, el presidente de facto que sustituyó a Manuel Zelaya tras el golpe de Estado de hace cinco meses, Roberto Micheletti, aseguró que entregará el poder a Lobo "sin condicionamiento alguno".
"El equipo de Gobierno de transición completará su tarea entregando el poder sin condicionamiento alguno al gobernante que la mayoría de los ciudadanos hemos elegido", dijo Micheletti en una declaración escrita distribuida por la Casa Presidencial.
Micheletti dijo que "es tarea impostergable iniciar el camino de la unificación nacional en torno a proyectos de futuro, para que todos caminemos juntos y sin equivocación hacia las metas que la realidad exige".
El Gobierno de facto apostaba a las elecciones para dejar atrás la crisis desatada por el golpe que derrocó a Manuel Zelaya y pidió el reconocimiento de los resultados, pero gran parte de Latinoamérica dijo que desconocería al ganador.
