Históricamente Cuba ha dado pasos decididos en su lucha contra el crimen. La existencia de unas políticas sobre la delincuencia significó, desde siempre, un respiro para la sociedad cubana.

Los países del Caribe dependientes del turismo y por lo tanto de la imagen de lugares seguros para visitar, se han preocupado ante una ola mundial delictiva con incidencia en esa región.

El colmo para Cuba ocurrió años atrás cuando hombres armados robaron un vehículo blindado hiriendo a dos guardias. Esta ha sido la primera vez desde el inicio de la revolución en 1959 que hombres armados actúan motivados por un móvil económico.

Los Comités de Defensa de la Revolución, CDRs, que se fundaron en 1961 para combatir actividades terroristas contrarrevolucionarias, luego se convirtieron en asociaciones de vecinos dedicados al reciclaje, reforestación y promotoras de la participación electoral; actualmente su papel es estar alerta frente a la delincuencia y como comités de vigilancia vecinal ya no en busca de enemigos políticos sino de delincuentes comunes. Los índices delictivos en Cuba son bajísimos comparados con los de otras ciudades del mundo.

El tema de la seguridad ciudadana es una prioridad para el gobierno cubano. Las penas para los delitos de contrabando, lavado de dinero, tráfico de drogas y tenencia o portación de armas de fuego, son muy severas en este país.

La política aplicada por las autoridades para la prevención del delito, en todas sus variantes, ha dado óptimos resultados.

En Cuba prácticamente no se conocen casos de asaltos a oficinas públicas, negocios comerciales, bancos, personas particulares, viviendas o parque automotor. Lo peor que puede llegar a suceder es que alguien sea víctima de un ocasional carterista.

Otro dato significativo es la ausencia de delincuencia juvenil, un fenómeno social que se ha extendido por todo el mundo. Es que los jóvenes en Cuba suelen estar casi todo el día en la escuela y universidad.

No existen niños de la calle pidiendo limosna, vagabundeando, a la deriva, sin saber qué hacer con sus vidas. Los adolescentes suelen invertir la mayor parte del día estudiando, practicando deportes, aprendiendo música, computación o desarrollando cualquier otra actividad creativa. La marginalidad juvenil que suele darse en muchos países donde impera ¨el paraíso capitalista¨, en Cuba fue erradicada.

El robo, la drogadicción, la prostitución y otros fenómenos sociales típicos de estos tiempos, es consecuencia de la injusticia social, de políticas económicas al servicio de unos pocos, del aumento de la pobreza y desocupación. Son las ¨bondades¨ del decadente capitalismo que conduce al ser humano a su propia destrucción y degradación.

En tanto, el socialismo ha hecho de Cuba un país sin violencia social. Quienes han tenido la oportunidad de visitarlo seguramente lo habrán comprobado.

(Fuente: Agencia Rodolfo Walsh)

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