El juicio contra los cinco represores que operaron en los centros clandestinos de la región continúa este martes con el alegato de los abogados de HIJOS Rosario, que quedó interrumpido este lunes por un corte de luz.
Arrancaron los alegatos de las querellas en el juicio contra los cinco represores que operaron en los centros clandestinos de detención Quinta de Funes y Fábrica de Armas, que funcionaron durante la dictadura militar en Rosario.
Este lunes, Pacual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo –imputados de secuestro, torturas y diecisiete homicidios y desapariciones– debieron escuchar la acusación de los abogados de sus víctimas.
El alegato, es el momento de la acusación final que realizan los querellantes a través de sus abogados.
La abogada de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Ana María Figueroa, concluyó su alocución solicitando la pena máxima para los cinco imputados: "cadena perpetua".
También iniciaron su acusación las abogadas de HIJOS Rosario, Ana Oberlin y Nadia Schujman, quienes representan a Eduardo Toniolli, Fernando Dusex, Alicia Gutierrez, Sebastián Álvarez –familiares de desaparecidos– y Olga Moyano –sobreviviente del centro clandestino Fábrica Militar–.
El alegato de HIJOS, que llevaba más de cinco horas de exposición, quedó interrumpido a las 22.30 de este lunes cuando un corte de energía eléctrica obligó a los jueces del TOF1 a suspender la audiencia hasta este martes a las 9.
Si bien todavía faltaba buena parte de su alegato, desde HIJOS adelantaron que “el valor de la prueba producido es indiscutible” por lo que pedirán al tribunal “cadena perpetua para todos los imputados”.
