El ex abogado defensor de Pimpi Camino, Carlos Varela, pidió a la Justicia que investigue la presencia del policía Alejandro Ismael Urquiza en el bar donde fue acribillado el ex barra brava de Newell’s. “Angelito Negro”, tal el apodo del sargento, es el mismo que lo detuvo en Buenos Aires en abril del año pasado cuando estaba prófugo de la Justicia. ¿Qué hacían ahora juntos en un bar?
El abogado Varela se presentó este lunes en Tribunales para aportar al juez Javier Beltramone, quien tramita la causa por el homicidio de Roberto Camino, los números telefónicos del ex líder de la barra leprosa durante una parte del mandato de Eduardo López.
Los teléfonos de Pimpi todavía no aparecen, y Beltramone ni siquiera había conseguido los números para rastrear las llamas entrantes y salientes. Ahora el abogado Varela le aportó un dato que le permite avanzar en el expediente que no tiene ningún detenido ni demorado.
En declaraciones a la prensa Varela insistió en que se profundice la hipótesis de investigación que liga a uniformados con el asesinato de siete balazos de Camino, ocurrido en la madrugada del viernes pasado en el bar Ezeiza, ubicado en Servando Bayo al 1400.
Precisamente, Varela pidió que el juez “establezca más firmemente la rutina de lo que pasó esa noche con Urquiza y a qué hora estuvo en el bar Ezeiza”. Angelito Negro, un sargento que tiene más de 25 años en la policía santafesina, declaró ante el juez que se retiró del bar alrededor de las 4.30 del viernes, es decir media hora antes del asesinato en la vereda, presuntamente a manos de un sicario. Así lo reveló este lunes el diario Rosario/12.
Pero el hecho no desactiva la pregunta: ¿Qué hacía el sargento Urquiza con el ex jefe de la barra leprosa –sospechado de estar en el negocio del tráfico de narcóticos- en un bar gerenciado por un ex policía a las 4.30 de la mañana? El interrogante se agiganta si se tiene en cuenta que Angelito Negro fue uno de los cinco policías comisionados por el titular de la fuerza, Daniel Toledo, para arrestarlo en Buenos Aires en abril de 2009, cuando el barra estaba prófugo. ¿Habrán quedado amigos?
Otro punto que despierta sospechas entre los investigadores es que la escena del crimen fue alterada. La vereda donde Camino terminó sus horas fue baldeada, y el dueño del bar Ezeiza, un policía retirado apodado el Toro, declaró ante el juez Beltramone que no pudo reconocer a nadie de los que estaban esa noche en su comercio.
El padre de Pimpi, Antonio Camino, se preguntó este lunes por Radio Dos: “Quién hizo lavar la sangre y por qué motivo”, “Qué es lo que escondían”, “¿Cómo el dueño del bar no va a saber quién lavó el piso?”. Preguntas que por ahora, a tres días del crimen, no tiene respuestas.
