Desde el Centro de Diagnóstico y Análisis para la Planificación Estratégica (Cediape) plantean que en el país se da un empate de fuerzas entre dos grandes grupos político-económicos que se perfilaron durante el fin de la convertibilidad y, más allá de reposicionamientos posteriores, continúan disputando. Aquí, el artículo completo.
La salida de la convertibilidad fue posible debido a la construcción de una gran fuerza social que juntó a más del 80 por ciento del PBI y que aglutinó a la mayoría de las clases sociales. Esta tomó forma de “Movimiento Productivo Nacional” (MPN). Sólo quedaron por fuera de ella la banca transnacional, organizada en ABA, y las privatizadas. Estos dos últimos sectores controlaban los dos partidos políticos más grandes (PJ y UCR), por lo que la estrategia de la Iglesia –que era parte de la fuerza que se conformó- fue ir por fuera de los partidos y lanzar la “Concertación Social”.
La concertación tomó forma de MPN, constituyéndose en partido político. Este tenía como administrador y cabeza visible en el sistema institucional a Eduardo Duhalde, y su direccionamiento político-estratégico estaba a cargo de lo que se conoció como “Mesa de Diálogo Nacional”, integrada por la Iglesia Católica y la ONU.
Hacia el 2003 el MPN pasa a estar administrado por Néstor Kirchner, y entre 2004 y 2005, cuando empieza a tomar forma lo que hoy se conoce como el kirchnerismo, comienza a girar el direccionamiento político-estratégico para terminar en manos de una mesa chica del kirchnerismo. Esto explica hoy el enfrentamiento con la Iglesia.
Desde 2006 la concertación empieza a resquebrajarse con los paros ganaderos motivados por la intervención del Estado en el mercado de la carne, a través del cierre de exportaciones y la fijación de precios máximos.
Entre el 2006 y 2007 se unifica el sector agropecuario y las cuatro entidades que lo representan empiezan a delinear su organización, para llegar a lo que se conoce hoy como Mesa de Enlace. El sector agropecuario ya no acuerda con la concertación. La unificación de la rama se logra en lo que se conoció como la crisis energética, conflicto durante el cual todo el sector se une en reclamo contra las petroleras y distribuidoras de energía por la escasez de combustible y los aumentos de su precio.
La concertación y, por lo tanto, el partido que se conformó en el 2000, explotó en lo que se conoció como conflicto del Campo versus Gobierno, que aparece en marzo de 2008. Ahí quedan constituidas dos fuerzas sociales con sus respectivas alianzas y, por lo tanto, partidos políticos. Una es la fuerza de la oposición conducida por el sector agroalimentario-industrial-exportador-energético, de escala transnacional. La otra fuerza es la del oficialismo, conducida por el sector automotriz-petrolero-siderúrgico, de escala transnacional y multinacional (Techint). En las dos fuerzas se constituyen alianzas de clases. En la oposición estaría la Mesa de Enlace, un sector de los trabajadores (Venegas, CGT-62 organizaciones peronistas) y de los movimientos sociales (CCC-PCR, Castells, etc). En el oficialismo, las pequeñas y medianas empresas (CAME, CEGERA, MIN-UIA etc.), un sector de los trabajadores (Moyano-CGT) y de los movimientos sociales (Evita, Frente Transversal, Libres del Sur, etc).
Desde entonces, ambas fuerzas sufren movimientos a su interior. En pleno conflicto con el campo, en el oficialismo se abre una interna donde grupos empresariales piden retocar el modelo. Se encuentran en esta línea Techint, Repsol, Eskenazy, etc. Este sector, al no encontrar recepción a su pedido, se aleja del oficialismo pero sin pasarse a la oposición; su paso a ella se realiza recién cuando el gobierno nombra a sus representantes en los directorios de las empresas en las que posee acciones que pertenecían a las AFJP y cuando en Venezuela se nacionaliza SIDOR, una empresa de Techint, esto es durante el 2008.
La fuerza social llamada de oposición, cuya columna vertebral eran UIA, AEA, ABA, Mesa de Enlace y la Iglesia Católica, se encuentra unificada hasta julio de 2009, cuando la AEA lanza su programa político: “Movilización de las Energías del Sector Privado”, de corte netamente liberal, dando toda la predominancia al mercado.
Ante esta situación se inicia una interna en la UIA desde el sector llamado “Grupo Industrial” (GI), ex Movimiento Industrial Nacional. A esto se suma la incompatibilidad de intereses de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) con el sector industrial, por no haberse sumado este en el conflicto Campo-Gobierno; y de los industriales (GI) con la Sociedad Rural Argentina (SRA), por ser ideológicamente opuestos. La interna se agudiza y se pasa al enfrentamiento político. Dos frentes de enfrentamiento al interior de la oposición: por un lado, entre industriales, la conducción de la UIA (Méndez-Plásticos, Rattazzi-FIAT, Zorreguieta-COPAL) contra el Grupo Industrial (De Mendiguren-Textil, Lascurian-Metalúrgico, Moretti-Químico). Por el otro, entre el Grupo Industrial y la SRA.
Este enfrentamiento llegó a su momento más alto en el acto del Rosedal de Palermo organizado por la Mesa de Enlace y, desde entonces, el sector del GI empieza a cerrar filas nuevamente con el oficialismo, mientras que la conducción de la UIA se queda en la oposición.
Esto explica que desde el inicio del 2010 el GI impidió toda incitativa de la conducción de la UIA que agudice el enfrentamiento que tienen UIA, AEA, ABA contra el gobierno. Incluso, De Mendiguren declaró que la inflación, si bien era real, tenía mucho de expectativas y no de desequilibrios de variables macroeconómicas, como sostuvo la AEA en su programa político.
Por esta situación, no se pudo sacar el documento que se tenía pensado hacer público el 17 de marzo en la reunión que se realizó en el complejo de la AEA, al punto que impidieron la asistencia de Biolcati (SRA) y Méndez (presidente de la UIA) y también se impidió la firma del documento de la Iglesia sobre la pobreza.
La imposibilidad de que la Iglesia logre consenso para elaborar un documento está indicando que no la están reconociendo como mediador entre los distintos intereses del conglomerado social, papel que sí desempeño desde la Concertación en el 2000. Entonces jugó un papel de amalgama entre todos los sectores en general y, en particular, entre los sectores pilares de la fuerza que se constituyó -el sector empresarial (GI) y la CGT-, lo que tomó forma de Diálogo Nacional, convirtiéndose este en el verdadero parlamento (ya que, en el Congreso, las leyes que se sancionaban ya habían sido acordadas en la Mesa de Diálogo). De esta forma, la Iglesia -junto a la ONU- cumplía un papel de César decidiendo los grandes lineamientos económicos que beneficiarían a la mayoría y fijando prioridades en el tiempo (a quién le llegarían primero los beneficios y a quién después).
Si a las fuerzas constituidas actualmente, las comparamos en generación de Producto Bruto Interno (las diferencias de una o de otra no definen); cantidad de fracciones sociales que se encuentran en las dos; capacidad de iniciativa; llegamos a la conclusión de que se encuentran en un empate de fuerzas, sin que una pueda imponerse a la otra.
¿Quién resolverá este empate? ¿Lo resolverá a favor de una o reunirá partes de las dos y creará una tercera fuerza que subordine al resto?
CeDiAPE
Centro de Diagnóstico y Análisis para la Planificación Estratégica.
Rosario. Santa Fe, abril de 2010
cediape@gmail.com
