El juez español Baltasar Garzón fue suspendido este viernes de forma cautelar tras la apertura del juicio oral en su contra por investigar los crímenes del franquismo. El magistrado se metió con medio mundo: ETA, narcos y dictaduras militares de Latinoamérica. Pero cuando quiso indagar sobre los crímenes del franquismo, le saltaron a la yugular.

Garzón ganó notoriedad y fue reconocido internacionalmente al aplicar el principio de justicia universal para perseguir al ex dictador chileno Augusto Pinochet, y lograr que se juzgara en España al represor argentino Adolfo Scilingo por crímenes de lesa humanidad. Ironía del destino, ahora quedó en el banquillo por querer revisar el pasado de la propia dictadura española del franquismo.

Luego de conocer la decisión del Consejo General del Poder Judicial es-pañol (CGPJ), Garzón dejó su despacho en medio de aplausos y abrazos de colegas del edificio, quienes le brindaron su apoyo. Su mujer y magistrados de otras dependencias también se acercaron a saludarlo.

El ahora suspendido juez se retiró sin hacer declaraciones a la prensa y al subir al auto estalló en llanto, según relató un cable de Télam.

En un pleno extraordinario, los siete vocales que componen el Consejo decidieron suspender al magistrado, quien deberá sentarse como acusado por la querella impulsada por asociaciones ultraderechistas que lo denunciaron.

Estas organizaciones, lo acusan de prevaricato –parcialidad en su función– por abrir una investigación por los desaparecidos de la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975).

Resta saber si pese a la suspensión Garzón puede obtener un permiso para ser traslado a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya para trabajar de asesor externo del Fiscal jefe, el argentino Luis Moreno Ocampo.

Luego de dos horas de reunión, el CGPJ pidió más documentación para fallar y anunció que cuándo la obtenga se reunirá en “carácter de urgencia” para decidir el futuro del magistrado. El juez del Tribunal Supremo, Luciano Varela, dictó el pasado miércoles la apertura de juicio oral contra Garzón que prevé, eventualmente, la inhabilitación de 12 a 20 años. Al imputarle el delito de prevaricato, Varela sostuvo que una vez aprobada la ley de Memoria Histórica de 2007, Garzón decidió en 2008 “superar la limitación que dicha ley imponía” e intentó “asumir el control de las localizaciones y exhumaciones de cadáveres de víctimas de la represión civil y militar” del franquismo.

Según el juez supremo, Garzón sabía que los crímenes del franquismo habían sido objeto de amnistía “por las Cortes democráticas de España, cuya voluntad decidió conscientemente ignorar u orillar”.

La querella contra Garzón fue iniciada por la organización ultraderechista Manos Limpias, y luego se sumaron la asociación Libertad e Identidad y el partido Falange Española, pero éste último fue expulsado del proceso el pasado 23 de abril, por haber presentado fuera de plazo la acusación.

En tanto, el 24 de abril Garzón recusó a Varela por “interés y parcialidad” en el proceso abierto en su contra y a pesar de que el juez instructor admitió a trámite el pedido y se apartó temporalmente de la causa, cuatro días después el Supremo rechazó la recusación.

Lágrimas y pesares

La suspensión del juez Baltazar Garzón causó la indignación de defensores de derechos humanos, de víctimas de la dictadura, y de intelectuales y políticos de España y del mundo entero. El escritor portugués José Saramago sostuvo: “Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lágrimas”.

El magistrado abandonará el cargo que ocupa desde 1988, y desde el cual llevó adelante algunas de las investigaciones más importantes de la historia judicial de España contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, y la organización separatista vasca ETA.

“Sinceramente, si hay un juez que ha sido el primero en preocuparse de las víctimas del franquismo y termina así, es lamentable, realmente”, afirmó el vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Santiago Macías, cuya asociación fue la primera en promover la apertura de fosas de víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y del franquismo.

Desde su página web, Saramago, expresó que “la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad y quien no avanza, retrocede”.

 

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