Desde el Centro de Diagnóstico y Análisis para la Planificación Estratégica (Cediape), el doctor en Economía Ricardo Gallego señala que, en tiempos de indicadores de crecimieno, el sector autopartista es tironeado desde los dos grandes bloques político económicos que pujan por la hegemonía a nivel nacional. Aquí el artículo completo.

Según datos de la Federación Industrial de Santa Fe y de la Bolsa de Comercio de la ciudad de Santa Fe, la economía provincial se encuentra en crecimiento. En febrero de 2010, el nivel de producción sectorial se incrementó en un 15 por ciento en términos interanuales. En el último trimestre del año pasado, 9 de los 14 indicadores representativos de la actividad económica provincial mostraron un crecimiento. En el primer trimestre de 2010 la producción automotriz se incrementó un 112 por ciento en relación a igual período del año anterior, creando 300 puestos de trabajo.

La industria autopartista, aunque en crecimiento, no lo hace al mismo ritmo que la automotriz. Las importaciones son la causa de este desajuste: durante el último trimestre de 2009, se incrementaron un 65 por ciento respecto de igual período de 2008, mientras que las exportaciones sólo el 11 por ciento. El sector autopartista reúne más de 180 empresas, más de 10 mil puestos de trabajo directos y exporta 500 millones de dólares anuales, que representan algo más del 7 por ciento de las colocaciones santafesinas en el exterior. El 80 por ciento son PYMES.

En relación al problema de competitividad de los productos de la industria autopartista nacional frente a las importaciones, el secretario del Sistema Metalmecánico de Santa Fe, Juan Carlos Valdano, creó el Programa de Desarrollo Competitivo de la Industria Santafesina mediante la Mejora de la Calidad de sus Proveedores de Insumos y Servicios.

Las lluvias y los precios internacionales hicieron que despegue el agro, previéndose, sólo para la soja, una cosecha de 50 millones de toneladas. Al mismo tiempo, repuntó la industria de maquinarias agrícolas, constituida hoy por 722 empresas -44 por ciento de las cuales se encuentra en Santa Fe- y creadora de 40 mil puestos de trabajo.

Por otra parte, las exportaciones de origen agropecuario sumaron 9.782 millones U$S en 2009, el 45 por ciento de las cuales se producen en el territorio provincial. Las industrias procesadoras de semillas oleaginosas explican la mayor parte de las exportaciones provinciales.

Este despegue de la economía santafesina se encuentra atravesado por una situación política donde pugnan dos modelos económicos, uno apoyado en el libre mercado y el otro en un estado interventor, estando representados: el libre mercado por la oposición, el estado interventor por el oficialismo. Cada unos de los sectores económicos con asiento en la provincia se encolumnan detrás de uno de estos dos modelos.

La oposición tiene su conducción en el sector agroindustrial-alimentario-energético-exportador transnacional. El crecimiento económico que registra la provincia para lo que va del año muestra que los beneficiados son estos sectores. Esta coyuntura, beneficia aún más a la oposición si tenemos en cuenta que el sector autopartista, que conjuntamente con el automotriz (GM) jugaron con el oficialismo, está siendo hoy tironeado por la oposición. Esto se observa en las capacitaciones que Techint, como proveedor de materia prima, le impartirá a las autopartistas, las que tendrán que adecuarse a los estándares exigidos por dicha empresa. Con esto Techint –que se pasó a la oposición desde la nacionalización de Sidor en Venezuela y el nombramiento de directores por parte del oficialismo en empresas cuyas acciones estaban en manos de las AFJP- logra la dependencia del sector autopartes y, por lo tanto, la subordinación de las empresas de asiento local que están dentro del oficialismo. Estas capacitaciones se dan en el marco del programa que lanzó el gobierno provincial y que fue acordado por todos los sectores que intervienen en la cadena de producción.

Por su lado, GM exige a los proveedores que se adecuen a determinados estándares de producción en calidad, logística y precio, generando una dependencia del sector en este otro eslabón de la cadena, que es el que más dependencia genera debido a la versatilidad que le imprime el cambio constante de modelos -haciendo que el sector esté continuamente cambiando sus estándares de producción-, y a que el sector autopartista realiza en este su ganancia.

Entonces, a la rama autopartista se la diputan, desde la materia prima, la oposición -Techint-, y desde la realización de su ganancia, el oficialismo -GM, con sus oscilaciones políticas propias de una empresa transnacional-. En un momento de equilibrio de fuerzas entre oposición y oficialismo, el corrimiento de una o más fracciones de una a otra fuerza se vuelve central. Y en este marco se encuentra el control de una rama de producción, una simple relación económica, pero que en la órbita de la política -y en esta situación de empate- se vuelve estratégico y, por lo tanto, decisivo.

*Centro de Diagnóstico y Análisis para la Planificación Estratégica

cediape@gmail.com

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