
El Italia y Alemania se recalienta el clima social después de los anuncios gubernamentales de duros ajustes que afectan de manera a los sectores más desprotegidos de la población.
Italia y Alemania vivieron el sábado una nueva jornada de protestas contra los planes de ajuste lanzados por sus respectivos gobiernos. Las mayores manifestaciones se sucedieron en las ciudades germanas de Berlín y Stuttgart, mientras que el pico de la escalada de reclamos en la península itálica tuvo lugar en Roma.
El gobierno italiano dio luz verde el 25 de mayo pasado a un recorte presupuestario de 24.000 millones de euros entre 2011 y 2012. Las medidas “frenan el desarrollo” y las pagan principalmente “trabajadores y jubilados”, sostuvo el secretario general de la Confederación General Italiana del Trabajo, Guglielmo Epifani, quien aseguró además que “hay un bloque social a quien nadie pregunta qué se puede hacer para apoyar el saneamiento de las cuentas del país”.
“Nadie ha hecho la reforma como en Italia. Este plan no es justo, no hace nada para la reforma, el desarrollo y el empleo”, mientras que en Europa se ha hecho “un llamamiento a todos los ciudadanos a sacrificarse y no sólo los trabajadores”, se quejó Epifani durante una manifestación de alrededor de 100 mil italianos, convocada bajo el lema “Todo está sobre nuestros hombros”, como anticipo de la huelga general convocada para el 25 de junio.
En tanto, decenas de miles de manifestantes alemanes marcharon por la calles de Berlín y Stuttgart en rechazo al plan de ajuste económico de 95 mil millones de dólares anunciado por el Gobierno de Angela Merkel el pasado lunes.
En la capital alemana, unas 20 mil personas desfilaron por el centro de la ciudad respondiendo a la convocatoria de los partidos de la oposición parlamentaria, grupos sindicales y organizaciones cívicas entre las que se encontraba el bloque negro conformado por la izquierda radical.
La desaprobación masiva se produjo ante los recortes sociales que se implementaron en el país por el paquete económico con el cual Alemania pretende ahorrar unos 80 mil millones de euros hasta el 2014.
La canciller alemana Angela Merkel, anunció el pasado lunes que se iniciaría el plan de ahorro más duro de la historia de la nación europea desde la Segunda Guerra Mundial, el cual se extendería hasta el 2014 para evitar una crisis financiera interna.
Entre las medidas que contempla el paquete económico se encuentran la reducción del número de empleados públicos en 15 mil trabajadores, así como también el establecimiento de un nuevo impuesto al combustible nuclear para las centrales energéticas, para el tráfico aéreo y también se está pensando en un arancel para el sector bancario entre otras medidas.
Los ajustes económicos afectarán sobre todo al gasto social puesto que los parados de larga duración ya no percibirán subsidios por maternidad o paternidad en los primeros años y, adicionalmente, el Gobierno dejará de pagar las cotizaciones al seguro de jubilación.
Ante el rechazo de la población por el programa económico, la canciller defendió el plan en una declaración que ofreciera a la prensa local calificándolo de “equilibrado y necesario”.
“Además de los recortes necesarios en el ámbito social, se requerirá también la contribución del ámbito económico, funcionariado y administración”, indicó la canciller.
La nación alemana, la cuarta economía del mundo, es el sexto país de Europa que anuncia un plan de ahorro para paliar la crisis financiera del continente.
Los otros gobiernos europeos que han implementado paquetes económicos son Grecia, España, Portugal, Italia y Hungría.
