Lula, el hijo del Brasil, el filme más caro de la historia brasileña que fue vista por un millón de personas en su país, llega desde este jueves a salas argentinas para poner en foco la vida del actual presidente desde un relato melodramático y efectivo donde lo político aparece como resultante del empeño individual antes que de la construcción colectiva.

El filme de Fábio Barreto presentado como “la historia del hombre que está haciendo historia”, es un minucioso recorrido que en 128 minutos va desde el nacimiento de Luiz Inácio da Silva hasta que se encarama como líder sindical al encabezar el gremio de los metalúrgicos en San Pablo.

Con el sólido papel protagónico de Rui Ricardo Diaz, que debuta en el cine con este consagratorio rol, el recorrido vital por este segmento de la vida de Lula se observa como un canto al esfuerzo personal que es capaz de vencer todas las adversidades.

Para sostener esta suerte de alegoría que a nivel local podría remitir a la del “changuito cañero” Ramón “Palito” Ortega, la cinta –declarada de interés cultural por el gobierno porteño– no evita combinar la dura realidad con diversos golpes de efecto capaces de generar la emoción del espectador.

A partir del libro Lula, el hijo de Brasil, de Denise Paraná, la película es capaz de recorrer la dura intimidad que rodeó al líder político que nació en 1945 en el desierto de Pernambuco como séptimo hijo varón de una familia pobrísima sostenida por la madre, doña Lindú.

La inclaudicable y analfabeta Lindú (asumida por la actriz de telenovela Glória Pires) es la gran estrella del cuento ya que no sólo soporta estoicamente a un esposo golpeador y alcohólico, sino que sostiene sin desmayos la necesidad de la educación de la prole.

En ese camino es fundamental el viaje de 13 días que la madre y sus niños emprenden hasta San Pablo donde el Lula niño, adolescente, joven y adulto ocupa el centro de la escena.

En esa etapa formativa y de definiciones, la película elige exhibir las vivencias cotidianas antes que la toma de posición que hizo de Lula el líder político que preside Brasil desde 2003.

Salvo el enfrentamiento “ideológico” con su hermano Arístides (Milhem Cortaz) que milita en el Partido Comunista, el resto de la trama elige quedarse con el muchacho bueno, aplicado, trabajador y abnegado que padece desgracias y las enfrenta con notable valor.

De acuerdo al filme, el Lula tornero mecánico pierde el dedo meñique de su mano izquierda porque se queda terminando después de hora una tarea que le había encomendado el dueño de la fábrica donde se desempeñaba en 1964, año en que también los militares dieron un golpe de Estado.

Apenas cinco años después y tras formalizar relación con su primer amor, pierde a su esposa cuando ésta estaba dando a luz al primogénito de ambos.

También más por casualidad que por convicción el muchacho se mete en la vida sindical a la sombra de un acomodado dirigente más afecto a la negociación que a la lucha y, en esa nueva faceta, no se lo ve cultivando la formación política sino que se deja guiar por las máximas maternas de doña Lindú.

Cuando comienza a transitar un camino gremial más independiente y se encarama al frente de su sindicato, asume el mandato con un discurso en el que afirma “aquí nadie es enemigo de los patrones porque al fin de cuentas, ellos son los que pagan nuestros salarios”.

El tiempo de enfrentamiento más áspero y directo con la dictadura en el poder, lo lleva a la cárcel y a un acto masivo en un estadio de fútbol que entrega la mejor postal del largometraje cuando ante la falta de equipo de sonido, su discurso breve y contundente desde el centro del campo de juego va siendo reproducido por la multitud reunida en el lugar.

El fortalecimiento de su labor gremial, aún cuando decide ceder al inminente asalto de la sede sindical por parte de las fuerzas armadas, acompaña el final de la película y el término de la vida de su madre.

A favor del tipo de propuesta planteada podría pensarse que el Lula “político” que aquí brilla por su ausencia, irrumpe en los 80 con la conformación del Partido de los Trabajadores (PT) el partido de izquierda más grande de Latinoamérica que fue la herramienta con la que alcanzó la presidencia del Brasil.

(Fuente: Télam)

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