Crisis en Irlanda.

No sólo el premio Nobel de Economía estadounidense Paul Krugman aprueba la política económica de Néstor Kirchner. El economista Dean Baker publicó una nota en The Guardian en el que recomienda a los países europeos que adopten una fórmula de desendeudamiento que ya tiene patente mundial: la de Kirchner. “El FMI hizo todo lo posible para sabotear la Argentina. Incluso se utilizaron proyecciones falsas, y se dieron a conocer índices menores para predecir el crecimiento con la esperanza de socavar la confianza”, señala Baker. A continuación ofrecemos una traducción de la nota “Irlanda debería hacer como la Argentina”.

“Irlanda debería hacer como la Argentina”

Por Dean Baker. La propuesta de que el pueblo irlandés pague con austeridad el pecado de sus banqueros tiene otra opción: rechazar al FMI y al Banco Central Europeo (BCE) y abandonar el euro

Cuando un bombero o equipo médico hacer un rescate, el rescatado por lo general queda mejor. Pero esto es menos claro cuando el salvador es Banco Central Europeo (BCE) o el FMI.

Irlanda tiene actualmente una tasa de desempleo del 14,1%. El rescate impone más recortes en los gastos del gobierno y aumento de impuestos, con lo cual la tasa de desempleo se elevará. Seguramente el pueblo irlandés se preguntará cómo estaría su economía si no hubiesen sido rescatados.

El dolor infligido a Irlanda por el BCE y el FMI es completamente innecesario. Si el BCE se hubiese comprometido a conceder préstamos a Irlanda a tasas de interés bajas, un mecanismo totalmente a su alcance, Irlanda no tendría ningún problema presupuestario serio. Su enorme déficit proyectado surge principalmente de la combinación de costos altos intereses de su deuda, y el resultado de operar a niveles de producción económica que están muy por debajo del pleno empleo. O sea que parte de estos resultados son responsabilidad del BCE.

Vale la pena recordar que el gobierno de Irlanda fue un modelo de probidad fiscal antes de la crisis económica. Se registraron grandes excedentes de presupuesto para los 5 años anteriores a la aparición de la crisis. Ciertamente, el problema de Irlanda no era el gasto del gobierno, sino un sistema bancario imprudente que alimentó una burbuja inmobiliaria enorme. Los asistentes técnicos del BCE y el FMI o bien no pudieron ver la burbuja o creyeron que no valía la pena mencionarla.

El hecho de que ni el BCE ni el FMI hicieran nada para adoptar medidas para frenar la burbuja antes de la crisis, no fue suficiente para que estas instituciones, ahora, se comporten con más tino, modestia y comprensión, y pongan freno a sus recomendaciones de mano dura. El plan consiste en imponer una rígida austeridad, lo que perjudicará fundamentalmente a los trabajadores de Irlanda, que deber+an sufrir mayor desempleo en los próximos años como resultado del fracaso de sus banqueros y el BCE.

Si bien a menudo se afirma que estas instituciones no son políticas, sólo alguien que padezca muerte cerebral podría creer esto. La decisión de hacer que los trabajadores de Irlanda, junto con los trabajadores en España, Portugal, Letonia y otros países, tengan que pagar por la imprudencia de los banqueros de su país es una decisión de carácter totalmente político. No hay ningún imperativo económico que diga que los trabajadores tienen que pagar: esto es una decisión política impuesta por el BCE y el FMI.

Debería ser esta una bandera de alerta enorme para los progresistas y, de hecho, para cualquier persona que crea en la democracia. El BCE pone condiciones en su paquete de rescate, y será muy difícil para el gobierno electo en Irlanda revertir estas condiciones. En otras palabras, las cuestiones que los votantes de Irlanda vayan a decidir mediante su voto resultarán triviales, tendrán una importancia muy relativa en comparación con las condiciones impuestas por el BCE.

No hay ningún argumento por parte del BCE. Si bien nadie espera que los parlamentos se ocupen de política monetaria, el BCE y otros bancos centrales deben ser claramente responsables ante los órganos electivos sobre las medidas que señalan. Sería interesante ver cómo pueden justificar sus planes para someter a Irlanda y a otros países a tasas de desempleo de dos dígitos para los años venideros.

El otro punto que debe tenerse en cuenta es que incluso un país relativamente pequeño como Irlanda tiene otras opciones. En concreto, podría abandonar el euro e incumplir con su deuda. Esta no es, en principio, la mejor opción, pero si la alternativa es mantener en forma indefinida una tasa de desempleo de dos dígitos, entonces sí salir del euro e ir al default comienzan a verse mucho más atractivo.

El BCE y el FMI insistirá en que este es el camino al desastre, pero su credibilidad en este momento es cercana a cero. Hay un precedente claro. En el 2001, el FMI estaba empujando a la Argentina para seguir medidas de austeridad cada vez más estrictas. Al igual que Irlanda, la Argentina también había sido hija dilecta del neoliberalismo antes de verse en dificultades.

Pero el FMI puede cambair rápidamente. Su programa de austeridad para la Argentina hizo caer el PIB en casi un 10% y empujó la tasa de desempleo a los dos dígitos. A finales del 2001, era políticamente imposible para el gobierno argentino a aceptar más austeridad. Como resultado, se rompió el vínculo supuestamente indisoluble entre su moneda y el dólar, y se dejó de pagar la deuda.

El efecto inmediato fue que la economía empeoró, pero en el segundo semestre de 2002, la economía ya estaba creciendo de nuevo. Este fue el comienzo de cinco años y medio de crecimiento sólido, hasta que la crisis económica mundial finalmente tuvo su efecto en 2009.

El FMI, por su parte, hizo todo lo posible para sabotear la Argentina, que llegó a ser conocida como "una palabra" para así no nombrarla por su nombre. Incluso se utilizaron proyecciones falsas, dando a conocer índices menores de crecimiento de la Argentina con la esperanza de socavar la confianza.

Irlanda debe estudiar las lecciones de la Argentina. La ruptura con el euro tendría consecuencias, pero cada vez es más probable que el dolor de esa ruptura sea menor que el dolor de permanecer dentro del euro. Por otra parte, es probable que con sólo plantear la cuestión en estos términos, el BCE y el FMI adopten una posición más moderada.

Lo que el pueblo de Irlanda y de todos los países deben darse cuenta es que si están de acuerdo en jugar con las reglas de los banqueros, van a perder.

Fuente: The Guardian

Traducción: Pablo Bilsky
 

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