Para el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, los documentos estadounidense que hablan mal de Rusia y de sus autoridades son “una lectura divertida”. “En política, preferimos apoyarnos en hechos concretos de nuestros socios”, destacó. Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, consideró sobre las revelaciones de Wikileaks: “Una parte del gobierno norteamericano produjo estos documentos buscando objetivos políticos”.
Rusia restó importancia ayer a las revelaciones de Wikileaks de cables de la diplomacia estadounidense que la calificaban de “Estado mafioso virtual”, en medio del impulso en las relaciones bilaterales. Los cables secretos dan una imagen poco favorecedora del país, cuyo presidente Dimitri Medvedev, “insulso y dubitativo”, es dominado por el premier Vladimir Putin, un “macho dominante” que sigue temas cruciales como el programa nuclear iraní.
Para el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, se trata de “una lectura divertida”. Pero en política, “preferimos apoyarnos en hechos concretos de nuestros socios”, destacó desde Nueva Delhi.
En tanto, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad consideró que las revelaciones de Wikileaks “no están basadas en verdaderas fugas de noticias, sino que forman parte de la guerra psicológica de Estados Unidos”.
Los documentos de la administración norteamericana relativos a Irán publicados en Wikileaks son “sin valor” y tienen un “objetivo maléfico”, agregó Ahmadinejad en una conferencia de prensa.
