La batería de fuegos duró casi media hora. La gente lo disfrutó en masa.
La batería de fuegos duró casi media hora. La gente lo disfrutó en masa.

Rosario recibió el año con una multitudinaria caravana náutica de más de 500 embarcaciones que navegó por el río Paraná desde la costa norte hasta el Monumento a la Bandera, donde millares de vecinos arrojaron papeles al agua con sus deseos para 2011 y apreciaron como cierre de la actividad un show de fuegos artificiales, demostraciones de wakeboard, de aviación y de paracaidismo.

Así cerró esta noche la tercera edición de la Caravana de los Deseos, una actividad náutica, pedestre y siempre masiva que organiza el municipio local para recibir el Año Nuevo en una de las zonas más bellas de Rosario en esta época del año: la extensa costa del río Paraná.

En una jornada agradable a pesar del calor, la edición 2011 de la Caravana de los Deseos reunió –según los organizadores– a unos 100 mil rosarinos en el Monumento a la Bandera, mientras que alrededor de medio millar de embarcaciones protagonizaron el desfile náutico.

Poco después de la 19.30, encabezada por el barco Ciudad de Rosario –una embarcación que se utiliza con fines turísticos– largó la colorida caravana constituida por yates, veleros, lanchas y hasta optimist, que lucía como un hormiguero acuático disperso en las aguas marrones del Paraná.

El barco Ciudad de Rosario estaba tripulado por el intendente de la ciudad, Miguel Lifschitz, miembros de su gabinete, autoridades invitadas especialmente para el paseo y periodistas que cubrían el evento.

Un estruendoso sonido de sirena dio la señal de arranque, y el hormiguero acuático comenzó a andar su lenta pero persistente marcha hacia el centro de la ciudad, donde miles aguardaban la caravana náutica sentados en reposeras, tomando mates, refrescándose con gaseosas, matando el tiempo hasta la hora de los fuegos de artificio.

La invitación oficial a que las embarcaciones fueran decoradas apelando a la originalidad fue satisfecha con holgura por los participantes, que no pecaron por cautos a la hora de “tunear” cruceros, veleros y lanchas, las tres categorías que participaron de un concurso “de belleza”.

A la medida que el desfile avanzaba por el Paraná hacia el centro de la ciudad, más naves se acoplaban a la jocosa hilera de embarcaciones: así ocurrió en la zona de playas públicas de La Florida, y más adelante en los clubes náuticos ubicados sobre la costanera norte.

La caravana finalmente arribó al puerto indicado, frente al Monumento Nacional a la Bandera, poco antes de las 21 y una multitud aguardaba ansiosa la parte final de la masiva fiesta de bienvenida de año.

Dos cofres de grandes dimensiones contenían los papelitos donde los vecinos habían garabateado sus deseos para 2011, que unos minutos antes de las 21 fueron arrojados al río desde un gomón de la Prefectura Naval “para que lleguen a buen puerto”, explicaron los organizadores.

Antes, unas avionetas del Círculo de Aviación Rosario y el paracaidista Fernando Disipio habían realizado exhibiciones y destrezas aéreas en la zona del Monumento, a modo de primer plato mientras se aguardaba el menú principal.

El intendente Lifschitz se mostró “muy contento” y aseguró que fue “un día de fiesta para Rosario” porque participaron “muchas embarcaciones, más que el año pasado”, a la vez que encontró “mucha onda y mucha alegría”.

“Es una buena manera de recibir el año y expresar los deseos y las esperanzas para este año que está comenzando”, añadió el intendente local, quien deseó que 2011 “sea un año muy fructífero para la ciudad, que sea un año de trabajo, de paz, de convivencia para todos los rosarinos”.

Cuando se hicieron las 21, mientras desde un escenario montado sobre la costa y provisto de una pantalla gigante tres periodistas locales animaban la espera y se exhibían los logos de las empresas que aportaron al evento, se largó el show de fuegos ratifícales.
El Monumento, ataviado con los colores de la bandera argentina, comenzó a escupir luces desde su cúpula, del mismo modo que las terrazas de los más altos edificios de la zona.

También desde la costa, a la altura del Parque España, ubicado a unos 200 metros del Monumento, estruendosas luces de colores que dibujaban flores y enormes arácnidos lumínicos en el cielo comenzaron a caer sobre los casi 100 mil rosarinos que participaron de la Caravana de los Deseos.

Fueron diez minutos de explosiones de fuegos artificiales que se combinaban con “fuegos naturales”, unos inesperados relámpagos que iluminaban las islas entrerrianas frente a la costa central de Rosario.

Aplausos, muchas fotos con cámaras y celulares y expresiones onomatopéyicas masivas saludaron los fuegos de artificio, que dieron la bienvenida en Rosario al nuevo año.

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