
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, encaró una decidida política a favor de la verdad y la justicia. A horas de asumir, anunció la creación de una Comisión de la Verdad que investigue los crímenes de la dictadura, y este martes retó al general encargado de la seguridad del gobierno por haber afirmado que “no es motivo de vergüenza que el país tenga desaparecidos políticos” durante la dictadura (1964-1985).
Dilma tuvo el primer enojo con uno de sus ministros, el general Elito de Carvalho Siqueira, ministro del Gabinete de Seguridad Institucional. Fuentes del gobierno dijeron que el general pidió disculpas, en una audiencia fuera de agenda realizada este martes.
La presidenta, quien fue víctima de torturas de la dictadura y estuvo durante casi tres años como presa política, aceptó las disculpas.
El general se opuso a la Comisión de la Verdad que María do Rosario, ministra de Derechos Humanos, afirmó que impulsará para convertirla en ley en el Congreso para dilucidar el destino de muertos y desparecidos en la dictadura.
