Enemigos del Quijote. Proliferan los parques eólicos en el ventoso sur.
Enemigos del Quijote. Proliferan los parques eólicos en el ventoso sur.

Argentina encabeza la clasificación mundial de crecimiento en el uso de tecnología baja en emisiones de carbono según un estudio sobre la explotación de fuentes de energía limpias en las principales economías del mundo.

El informe ¿Quién va a ganar la carrera de energía limpia? -que utiliza los datos compilados por Bloomberg New Energy Finance- examinó las tendencias tecnológicas en las principales economías del G-20 y que ubica a la Argentina en términos de crecimiento año por año, a la cabeza de la clasificación mundial ya que aumentó su inversión en el 568 por ciento en 2010, comparado con 2009.

En muchos lugares de la estepa y la costa patagónica la velocidad media anual del viento supera los 9 metros por segundo y en algunos llega a los 11 e incluso 12; mientras que en la Europa continental rara vez superan los 8 metros por segundo.

Esto importa, porque la potencia aprovechable del viento es función cúbica de su velocidad: dicho de otro modo, al doble de velocidad corresponde ocho veces más potencia.

Además de raudo, el viento patagónico es pertinaz: da altos "factores de capacidad", que indican el porcentaje de tiempo anual que un equipo alcanza su performance "nominal" (toda la que indica el fabricante).

Si se trata de un equipo de 10 kilovatios, por ejemplo, el factor de capacidad tal o cual lugar indica qué porcentaje del año se alcanza a generar esta potencia cuando el equipo se instala ahí.

En la Patagonia los factores de capacidad son regularmente mayores del 40 por ciento, mientras que en Europa y Estados Unidos oscilan entre 20 y el 30 por ciento, y eso en las mejores ubicaciones continentales.

Todo esto explica que un molino danés, español o alemán aquí genere dos veces más electricidad anual que en origen.

Alemania, país poco ventoso, tiene casi 10.200 megavatios eólicos instalados (y 60 mil puestos de trabajo generados en la industria eólica). Siguen los EEUU, con 4400 megavatios, y con un parque apenas inferior, en tercer lugar, ahora está España, que además desplazó hace poco a Dinamarca del segundo puesto mundial de exportaciones de molinos. En el año 2000, el giro económico de toda esta industria superó los 30 mil millones de dólares.

Con cifras más modestas, nuestro país cuenta en la provincia de Chubut, en las cercanías de Comodoro Rivadavia con el mayor parque eólico de Sudamérica, constituído por 16 molinos daneses y españoles de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (Scpl).

Dado el alto costo de los equipos importados que menoscaban la voluntad de invertir en energías renovables, una de las salidas en Argentina, es incrementar esfuerzos en sustituirlos por otros de fabricación nacional. Ese es el desafío que la empresa rionegrina Invap asumió y hace tiempo.

Durante dos décadas, Invap invirtió en evaluación del recursos, investigación, desarrollo y fabricación de equipos eólicos chicos, que hoy sigue fabricando y vendiendo. Ahora está además midiendo el viento en todas las provincias patagónicas. También puso imaginación, energía y dinero en participar del mayor programa eólico sudamericano.

De mantenerse el ritmo de crecimiento en inversión dispuesto por el gobierno nacional para desarrollar energías limpias, en un país que tiene todo para poder explotarlas con una eficiencia muy superior a otros que la aventajan en recursos económicos, se auguran buenos vientos en la materia, para el futuro cercano.

Fuente: BBC Mundo
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