
El cineasta Lars Von Trier, quien luego de presentar su filme Melancholia en la competencia oficial, afirmó que comprendía y simpatizaba “un poco” con Adolf Hitler, fue declarado "persona no grata con efecto inmediato" por la organización de Cannes. Pidió disculpas, pero el escándalo ya era irrefrenable.
Parece deliberada la facilidad con que el director cinematográfico danés se granjea el odio que le profesan desde sus detractores de siempre hasta muchos de quienes han sido víctimas de su conocido despotismo al trabajar en sus películas. En su esmerada gesta por cautivar enemigos Von Trier dio un paso más –por cierto bastante grande– y no tuvo mejor idea que expresar cierto grado de simpatía y comprensión por Adolf Hitler en conferencia de prensa en el principal festival europeo de cine.
Este jueves se emitió un segundo comunicado que "condena firmemente” sus dichos, aunque aclara que la película del nunca bien amado danés seguirá en la competencia por la Palma de Oro.
La decisión del festival, que significaría la ruptura de las relaciones entre Cannes y el ganador de la Palma de Oro por Bailarina en la oscuridad en 2000, llegó tras una reunión extraordinaria de la cúpula del certamen, propuesta por el director del festival, Gilles Jacob, miembro nada menos que del lobby judío en Francia.
Ante el revuelo y el estupor que generaron los dichos del cineasta danés entre artistas, periodistas y distribuidores internacionales que tenían pensado comprar su filme, Von Trier pidió perdón y la organización del certamen se vio obligada a emitir un comunicado en el que señala que “el festival está conmocionado” por las palabras del realizador, pero que “acepta sus disculpas”.
“Yo comprendo a Hitler, aunque sé que hizo cosas equivocadas, por supuesto. Sólo estoy diciendo que entiendo al hombre, no es lo que llamaríamos un buen tipo, pero simpatizo un poco con él. Pero bueno, no estoy a favor de la Segunda Guerra Mundial ni en contra de los judíos”, afirmó Von Trier en un tramo de la conferencia que brindó luego de la proyección del filme.
Sin importarle poner incómodas a Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg, las protagonistas de su película, el cineasta agregó que durante mucho tiempo pensó que era judío y estaba muy feliz de serlo, “pero luego comprendí que no lo era, porque en realidad me di cuenta que era un nazi, porque mi madre me reveló que mi familia era alemana, lo cual también me gustaba”.
Dado el escándalo, horas después el director envió a la prensa un breve comunicado en el que podía leerse: “Si esta mañana herí a alguien con mis palabras en la conferencia de prensa, me disculpo sinceramente. No soy antisemita, ni tengo prejuicios raciales de ningún tipo, ni soy nazi”.
